
El impuesto a la renta grava los ingresos tanto de personas jurídicas como naturales. Para las primeras existen cuatro regímenes diferentes: General, Especial, Nuevo RUS y MYPE, que se categorizan a las empresas de acuerdo a su nivel de ingresos. El monto y método de pago del impuesto depende de a cuál se haya acogido la empresa. Solo en el caso de los regímenes general y MYPE, se deberá presentar anualmente una declaración jurada del impuesto a la renta, que tendrá que realizarse con mucho cuidado para evitar multas y sanciones.
Entre los errores más comunes que suelen cometer las empresas al realizar su declaración se encuentran:
1) No facilitar todos los documentos a las áreas contables. No facilitar todos los documentos a las áreas contables: No entregar los documentos al área contable de forma oportuna podría generar que estos dejen de ser contabilizados. Dicha omisión provocaría un error en el establecimiento de los ingresos finales.
2) Errores en la estimación de contingencias laborales, tributarias, judiciales, entre otras. Las demandas laborales de terceros, o reclamos administrativos, suelen ser comunes en algunas empresas. Por ello, si no se lleva un control interno adecuado para identificar estas contingencias, es posible que la información no llegue de forma oportuna al área contable.
3) Errores en la contabilidad del financiamiento bancario. El financiamiento bancario (que implica el pago de intereses) es uno de los medios más comunes por el que las empresas adquieren activos fijos. Al momento de contabilizar este costo, se suele cometer el error de considerarlo como gasto en el resultado del ejercicio, cuando se debería tomarse como parte del costo del activo que se ha adquirido.
4) Desactualización de las normas contables. Las normas contables varían constantemente, por lo que es importante que el responsable de la contabilidad esté pendiente de estos cambios. Para llevar una buena contabilidad, la información es clave.
Cometer uno o varios de estos errores puede conllevar a una declaración de impuestos que no se ajuste a la realidad. En ese caso, la empresa podría recibir multas cuyo monto variaría en función a la gravedad del error y al momento en el que se realice la subsanación. Por ejemplo, la compañía presenta una declaración jurada rectificatoria en la que se determine una obligación tributaria mayor a la presentada inicialmente, recibiría una sanción equivalente al 50% del tributo por pagar omitido. Sin embargo, dado que la sanción estaría sujeta al régimen de gradualidad, la empresa podría acceder a una rebaja del 95% de la multa si subsana su error de forma voluntaria, es decir, antes de que la Sunat emita la notificación correspondiente.
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Fuentes:
Gestión: "Evite los errores frecuentes de las empresas en la declaración del Impuesto a la Renta"
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