
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), solo alrededor de 800 mil casas en el país tienen gas natural (más de 2 millones y medio de peruanos lo comparten). Es decir, solo el 8 % de hogares en el Perú reciben este recurso y la mayoría de ellos están en Lima y Callao. Aún hay mucho trabajo por hacer cuando se trata de la masificación del gas natural en todo el territorio nacional.
En abril del presente año, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) mostró su preocupación por llevar de manera pronta este recurso al sur del país, durante el Foro Macrorregional Sobre Masificación del Gas en el Centro y Sur del País. En la actualidad, existen cuatro concesiones encargadas de la distribución del gas, siendo la meta para el 2021 llegar a más de 1 millón de hogares, lo que beneficiaría a cuatro millones de peruanos.
Riquel Mitma, docente del Diploma Internacional en Energías Renovables de ESAN, resalta la importancia de la masificación debido a la necesidad de llevar este recurso energético, de manera rápida, a un mayor número de peruanos. Los ciudadanos, al igual que los de la capital, necesitan acceder a los beneficios de un gas económico, seguro y amigable con el ambiente. "En este esfuerzo, las políticas públicas deben y tienen ser capaces de darles prioridad a los segmentos más vulnerables de la población y a los vehículos mediante el gas natural vehicular (GNV)", señala el especialista.
A 15 años del inicio de la explotación de los yacimientos de Camisea, "la realidad muestra que aproximadamente el 45 % de la producción se exporta y el 55 % se destina al mercado interno que está concentrado en Lima e Ica", destaca Mitma. "De este volumen designado al mercado interno, el 90 % es para generar electricidad, el 4 % para el GNV, 4 % para las industrias y el comercio y únicamente el 2 % para las viviendas".
Claramente, los resultados indican que la industria del gas natural se ha desarrollado más en función de alcanzar altos volúmenes de consumo que en la ampliación de la cobertura energética en todo el país. "Definitivamente, esto es un costo muy elevado para los peruanos, donde una gran mayoría sigue pagando 40 soles por un balón de gas licuado de petróleo (GLP), cuando podría pagar 16 soles si tuviera gas natural. Además, nuestra balanza comercial de hidrocarburos es negativa en soles, pero positiva en términos de energía", puntualizó el académico.
De acuerdo con la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), este proceso tiene ventajas en múltiples niveles. Por ejemplo, no solo impacta positivamente en las personas, sino también en la industria en general, ello de las siguientes formas:
Las energías renovables no convencionales son hoy las alternativas más importantes y viables a nivel sostenible, económico y social. Es por ello que los esfuerzos deben centrarse en masificar recursos como el gas natural en beneficio de toda la población y así mejorar la calidad de vida en el país.
Fuentes:
Entrevista a Riquel Mitma, docente del Diploma Internacional en Energías Renovables de ESAN.
Revista Energía. "INEI: En Perú solo el 8 % de hogares cuentan con gas natural".
El Peruano. "MEM planea llevar gas natural al sur del país".
La República. "Así avanza la masificación de gas natural domiciliario en el Perú".
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