
Si una organización desea sostener su ventaja competitiva, necesita empleados motivados y deseosos de aprender y adaptarse a medida que cambian sus roles junto con la empresa. Las compañías de hoy en día requieren de personas que, además de cumplir sus objetivos, sean capaces de demostrar iniciativa y creatividad para superar sus propias metas.
Para ello, el coaching, mentoring y counseling son tres procesos vitales en la gestión y desarrollo del talento. Forman parte del trabajo del líder como gestor humano. Un buen directivo no solo "hace el trabajo" o está orientado a tareas, sino que también debe tener una mentalidad de desarrollador humano. Actualmente, se cree que el verdadero logro de un líder es ayudar a los trabajadores a completar su tarea de manera óptima, a la vez que se les motiva a alcanzar y dar lo mejor de sí mismos.
En este sentido, la capacidad de hacer coaching, mentoring y counseling debe ser propiedad de cualquier superior o ejecutivo encargado del desarrollo de los recursos humanos y la gestión del talento. Son herramientas vitales para poder empoderar, motivar y alentar a los colaboradores a lograr un objetivo común.
En primer lugar, el coaching es un proceso mediante el cual los individuos adquieren las destrezas, habilidades y conocimiento que necesitan para desarrollarse profesionalmente y ser más efectivos en sus trabajos. Cuando se capacita a las personas, pueden aumentar tanto su desempeño en sus labores actuales como su potencial para hacer más en el futuro.
Por su parte, el mentoring es una relación de desarrollo o tutoría en la que un empleado más conocedor ayuda a guiar a otro menos entendido. Se trata de una relación continua de aprendizaje, diálogo y desafío y, por lo tanto, abarca más que simplemente responder preguntas ocasionales o proporcionar ayuda ad hoc.
El counseling, por último, es un proceso de apoyo en el cual un supervisor ayuda a sus subordinados a resolver los problemas personales que afectan su desempeño. Abarca reuniones individuales con un trabajador con el fin de que reconozca la diferencia entre el rendimiento real y el esperado. Asimismo, identifique la fuente del problema y desarrolle un plan de acción para llevar el rendimiento a las expectativas mínimas, si no más altas.
Un gerente con estas habilidades clave de gestión de personas es competente para formar y guiar a equipos de alto rendimiento. Dedicados a obtener mejores resultados finales, estos equipos son los encargados de liderar la innovación y hacer contribuciones importantes al plan estratégico de una organización.
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Fuentes:
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