¿Qué tan sostenible es el aumento del precio del petróleo y cómo impacta en el Perú?

¿Qué tan sostenible es el aumento del precio del petróleo y cómo impacta en el Perú?

El petróleo volvió a superar los US$100 por barril producto de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente ⛽📈. Edwin Quintanilla, director de la Maestría en Gestión de la Energía de ESAN, analizó en El Comercio las causas detrás de este nuevo episodio y sus posibles implicancias para el país, tanto a nivel energético como económico. 

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El petróleo vuelve a cruzar la barrera de los US$100 por segundo día consecutivo y, con ello, revive un fantasma conocido, el de una energía cara que se filtra en toda la economía. Esta vez, sin embargo, el detonante no es una disrupción logística ni una salida abrupta de oferta como en 2022, sino un foco de tensión más volátil, Medio Oriente, con Irán en el centro y un escenario que combina ataques, amenazas y señales contradictorias desde Estados Unidos. 

El impacto en Perú: combustibles, inflación y vulnerabilidad

Para el Perú, el problema no es solo el precio, sino la exposición. Al ser un importador neto de combustibles, cualquier alza internacional se traslada —tarde o temprano— al mercado local.

Quintanilla añadió que el impacto es transversal. “Se observa primero en transporte, luego en alimentos y servicios, afectando más a los hogares de menores ingresos. Es lo que se conoce como inflación importada”, comentó "Diario El Comercio. Todos los derechos reservados."

Sin embargo, especialistas coinciden en que a diferencia de otros países de la región, el Perú cuenta con un elemento que puede moderar parcialmente el impacto: el gas natural. 

Respuestas globales ante el alza del crudo

Según información de la BBC, frente a un petróleo por encima de los US$100 y el riesgo de una interrupción prolongada del suministro —especialmente por el cierre del Estrecho de Ormuz—, gobiernos alrededor del mundo han comenzado a desplegar medidas para contener el impacto en sus economías. Desde subsidios directos y reducción de impuestos en Europa, hasta el uso de reservas estratégicas en China e India, el abanico de respuestas refleja distintos niveles de preparación y dependencia energética.

Algunas economías han optado por medidas inmediatas para amortiguar el impacto del alza en los combustibles sobre los ciudadanos. En Australia, por ejemplo, dos estados han decidido hacer gratuito el transporte público durante varias semanas —e incluso meses— como una forma de desalentar el uso del vehículo privado y aliviar el gasto de los hogares en gasolina. La lógica es directa: reducir la demanda de combustible y, al mismo tiempo, ofrecer un alivio tangible en el bolsillo de los consumidores.

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