¿Es momento de hacer un alto en el camino?

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En los últimos años, he notado que hemos caído en un vertiginoso remolino de gastos. Todos amparados en la famosa frase: "Al Perú no lo para nadie". Pero... ojo, el no parar no significa que vamos en la dirección correcta. Todo requiere un timón, un norte, una guía.

¿Cómo estamos nosotros? ¿Tenemos una guía? ¿Hemos definido un norte? Es muy interesante ver cómo todos tenemos clara la importancia de definir un objetivo para la empresa. Incluso mencionamos planes de largo aliento para ella y llegamos a afirmar que es imprescindible un planeamiento estratégico. 

Sin embargo, para la empresa más importante que tenemos a nuestro cuidado, nosotros mismos, nuestra propia vida, no tenemos nada de eso, más bien vivimos el momento, el día a día.

Es impensable que no podamos tener una respuesta rápida a esta simple pregunta: ¿cómo te ves en cinco años? ¿Por lo menos te ves? A todos nos parece que cinco años es casi una eternidad, cuando para los proyectos es un suspiro. 

¿Qué hacemos día a día para lograr nuestras metas? ¿Tenemos siquiera la idea de lo que deseamos lograr? Cuando tengamos claro ello, ¿recién podremos listar nuestras acciones y definir cuáles de ellas serán consideradas como ahorro y cuáles como gasto?

Podemos aprender maravillosas frases que definen ambos conceptos, pero si no le damos el sabor del día a día, son letra muerta. ¿Qué significa que el costo o inversión consiste en inmovilizar recursos en algo que te dará un beneficio en el futuro, si cuando según nosotros invertimos en algo, lo hacemos porque hoy nos hace sentir felices?

Si el tema es generar beneficios en el futuro, debemos evaluar si en realidad eso es posible que suceda dada la forma que le estamos dando a esa actividad. Una inversión no sólo es comprar algo, es dar los recursos suficientes para que el proyecto prospere. Sino, simplemente seamos conscientes que será un gasto. 

Ojo que el gasto no es malo, debemos gastar porque el día a día requiere consumos, pero el tema es la proporción de ese gasto versus nuestro ahorro o inversión. Si deseamos ser viables en el futuro, requerimos crecer (lo que no crece, perece). Por esta razón, es que necesitamos invertir -en otras palabras, ahorrar- y para eso requerimos tener desde ya un norte. 

Luego vendrá toda la maravillosa tecnología de nuestro apreciado flujo de caja, amo y señor de todos los sueños y de todas las pesadillas que diariamente los que manejamos cifras consultamos. Por eso, el momento de hacer un alto es AHORA.

¿Se ha puesto a pensar usted en la necesidad de planificar su futuro personal, como lo plantea la profesora Patricia Gonzales?



Esta entrada contiene un artículo de:
Patricia Gonzáles
MBA, ESAN. Licenciada en Administración de Empresas, Universidad de Piura. Directora Administrativa de ESAN.
Profesora del MBA Tiempo Completo de ESAN
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