La llave del cambio en el sector salud es la mejora de su gestión

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El problema que atraviesa el sector salud en el Perú, y que lo llevó a afrontar una huelga médica de 37 días, no es ocasionado solo por la falta de dinero (El presupuesto público para la salud creció 22 % en los últimos diez años), sino sobre todo por su gestión.

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Pese al incremento continuo del gasto en el sector salud del Perú -nos acercamos al 6 % del PBI, cifra destacable comparada al 4.7 % de hace doce años- este no se tradujo en mejores indicadores. Perú se ubica tanto en salud como en educación en el puesto 98 de 138 países, según el Reporte de Competitividad Global 2016-2017 del World Economic Forum (WEF). Es preocupante además ocupar el lugar 97 en tuberculosis, el 74 en mortandad infantil y el 71 en expectativa de vida.

El problema no es entonces la falta de recursos, porque los hay en mayor cantidad que hace unos años, sino la gestión y la mala asignación de recursos. Un ejemplo es el del Seguro Integral de Salud (SIS), al cual se han afiliado 17 millones de personas cuando se estima que en Perú son aproximadamente 7 millones quienes tienen escasos recursos económicos.

La sobredimensión de la cobertura, la falta de financiamiento y el manejo de recursos sin rigurosidad permitieron que la corrupción prolifere. El SIS tiene una deuda de 700  millones de soles y desfinanció a instituciones de salud públicas y privadas.

La ministra de salud, Patricia García, buscó mejorar la complicada situación de su sector al nombrar como jefe del SIS a Edmundo Beteta, quien luego fue reemplazado por Moisés Rosas. A mi entender fueron las presiones internas por parte de grupos de interés que no quieren cambios en el sector salud las lograron que el ex jefe del SIS saliera del cargo.



El sector salud necesita expertos en gestión. Urge incorporar personal con ideas y voluntad firme para hacer cambios importantes que mejoren la atención, la cobertura, oportunidad, calidad, trato y en especial que permitan combatir la corrupción.

Frente a los problemas que afronta el sector, es necesario que haya liderazgo y una clara voluntad política para realizar las reformas y cambios sustanciales que se requieren, en especial los relacionados a la gestión.

Una luz dentro del túnel

Diferente es la situación del sector privado, que crece con gran dinamismo. Las clínicas se expanden a un ritmo que supera al de la economía. Hay inversiones interesantes en infraestructura, equipos, digitalización certificaciones internacionales.

El problema del sector privado es que solo cubre a 1.5 millones de peruanos, que representan apenas el 5 % de la población. Además, este crecimiento se dio principalmente en Lima por lo que haría falta aumentar la cobertura en provincias.

Las diferencias señaladas anteriormente entre el sector de salud público y privado no deben interpretarse como analogías en las que lo privado estará siempre bien dirigido y lo estatal mal. 

La clave del desarrollo para ambos sectores es la gestión. Es posible impulsar cambios importantes en diferentes áreas sin necesidad de aumentar el presupuesto. La clave está en utilizar los recursos asignados con mayor eficacia.

Hasta el momento, tanto el gobierno y las entidades privadas han dado pasos importantes para mejorar la situación de la salud en el Perú, pero hace falta mucho más.

El sector salud necesita expertos en gestión. Urge incorporar personal con ideas y voluntad firme para hacer cambios importantes que mejoren la atención, la cobertura, oportunidad, calidad, trato y en especial que permitan combatir la corrupción.

¿Qué medidas deberían tomarse para resolver los problemas del sector salud?

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