El futuro del sector energético peruano

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Nuestro país posee una diversidad de recursos naturales que favorecen nuestro potencial energético, a pesar de que aún no se aprovecha en su totalidad. La formación de especialistas en el sector ayudará a revertir esta situación.

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Es importante analizar el sector energético peruano a largo plazo, no solo de manera coyuntural. Este 2018 se cumplen 25 años de reforma y eso debe llevarnos a reflexionar sobre todo lo que se hizo en este período. Por ejemplo, en los últimos 13 años, la electricidad creció 132 %; los hidrocarburos, 276 %; el cobre, 179 %, y el PBI, 101 %. 

Es una industria en la que preocupa más el futuro que el pasado. El desafío para nuestro país radica en contar con energía suficiente para garantizar el crecimiento industrial, minero y económico, en general. Eso implica crear las condiciones para la inversión. 



Nuestro país tiene un gran potencial en el sector energético, gracias a nuestros recursos naturales. Solo en hidroeléctricas se estima que es de 70 000 MW.

Tenemos un sector cuyo desarrollo toma mucho tiempo. Si hoy empezamos a construir un nuevo gaseoducto, una central o una línea de trasmisión, nos tomaría de tres a siete años concretarlos. Tenemos que evaluar cuál será la situación durante los años que demandará el desarrollo de la obra, no solo quedarnos con la coyuntura actual. Puede que ahora, coyunturalmente tengamos un mejor equilibro, pero no podemos asegurar que se mantendrá sino promovemos la inversión en el sector. 

País con potencial energético

En Sudamérica, alrededor del 25 % de energía primaria ya es renovable. Han surgido también las energías renovables no convencionales, como solar y fotovoltaica. Aunque la región mantiene su liderazgo en aprovechamiento de energía renovable, la tendencia de los últimos años ha sido la innovación de esas fuentes de energía, algo en lo que recién estamos avanzando.

 La tendencia global se enfoca en desarrollar esas nuevas fuentes que ganan competitividad cada año, porque sus costos se han reducido de manera notable. En este contexto, el 50 % de la energía eléctrica en el Perú es renovable y se proyecta llegar al 60 % para el 2025. El petróleo, en la matriz eléctrica de casi todo el planeta, ha desaparecido o es muy escaso como en el caso peruano donde solo podemos usarlo solo para emergencias. 

Nuestro país tiene un gran potencial en el sector energético, gracias a nuestros recursos naturales. Solo en hidroeléctricas se estima que es de 70 000 MW. Hoy, la demanda es solo del orden de 7 000 MW. En energía eólica podemos producir alrededor de 23 000 MW. En energía solar, si bien no hay un índice propio, podríamos hablar de cerca de 20 000 MW. Lo importante es poner en valor todo ese potencial en tanto cuenten con competitividad. 

¿Es tiempo de exportar?

La posibilidad de vender energía a otros países es un tema bastante complejo, pero muy importante. Antes de exportar, deberíamos hablar de integración energética. Los países latinoamericanos realizan inversiones importantes en energía. Ecuador está dispuesto a vender, lo que implica mucha previsión y acuerdos comerciales. 

En ninguna integración el flujo puede ser unidireccional ya que se puede exportar e importar en diferentes momentos y circunstancias. Hace algunos años se hablaba de la exportación de energía hacia Chile y parecía viable, sobre todo generación basada en gas natural. Ahora, con la aparición de energías renovables no convencionales y el potencial de Chile en Atacama -por la alta radiación solar-, ellos empiezan a hablar de exportación hacia el Perú. Si hay excedentes o previsiones de generación, es viable ampliar el mercado e integrarnos con otros países. 

Programas a la medida

La academia juega un rol clave en el desarrollo del sector energético. Debe tener una visión actualizada de la industria y estar a la par de las innovaciones. Un aspecto importante en este proceso son los stages internacionales. Nosotros realizamos uno en Europa, donde los estudiantes asisten a foros para conocer las últimas investigaciones sobre el sector. Luego visitan la industria para conocer diversas soluciones a los problemas planteados. 

La malla curricular no puede ser estática, sino debe adecuarse a los nuevos conceptos, como la eficiencia energética, la sostenibilidad ambiental, la energía renovable, el uso del gas natural comprimido y la gestión empresarial en general. Todo va de la mano.

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