La contratación de avatares: lo último en moda y tecnología

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En los próximos años, nos enfrentaremos a un cambio de paradigma y las marcas deberán escoger entre contratar a modelos humanas o virtuales, más conocidas como avatares. El debate ya empezó.

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Fuente: Instagram Lil Miquela

La primera vez que escuché sobre modelos avatares fue cuando estuve en el instituto de Senai, en Río de Janeiro (Brasil), como parte de mi participación en una visita guiada, gracias a la invitación del comité de fashion law de esa ciudad, que organizó un Congreso de Fashion Law en octubre pasado. Ahí tuve el honor de representar al Perú como ponente. 

Tecnología y moda

En esa visita no solo fui testigo del uso de la tecnología en la industria de la moda. En ese laboratorio experimentaban con nuevos tejidos con base en la transformación de la cáscara de plátano o de piña, las impresiones en 3D de prendas, calzado y accesorios, o diseñaban una tela para uniformes que protegía a las personas de las quemaduras de primer grado. 

También tuve la oportunidad de usar lentes de realidad virtual para comprar productos con tan solo un clic, previa visualización del producto de manera tridimensional y digital. Además, ya es posible producir, mediante un escaneo del cuerpo con una cámara especial, unos leggins o una falda, según el producto escogido de forma virtual. El producto elegido era impreso tan solo unos minutos después y, en vez de etiquetas, contenía la firma del usuario de la foto, es decir, una especie de código QR. Es una manera inteligente de evitar la falsificación de la prenda.



Las modelos avatar en fotos publicitarias resultan mucho más económicas que las modelos reales.

Mientras esperaba la impresión de la prenda, conversamos sobre el impacto de la tecnología y las influencers en la industria de la moda. En ese momento, me enteré de que lo último en la industria de la moda ya no es contratar influencers humanas, sino digitales, es decir, contratar modelos virtuales o avatares, como se les conoce técnicamente. 

Influencers avatares

"¿Qué son modelos avatares? ¿Es que ahora las modelos virtuales reemplazarán a las modelos físicas?", me pregunté. Toda esta revolución y cambio de paradigma comenzó hace un par de años, cuando la startup Brud, en Los Ángeles, especialista en inteligencia artificial y robótica, diseñó una modelo avatar y le dio vida propia. Esta modelo es una chica de 19 años que lucha por los derechos de las minorías, le gusta la moda y goza de características físicas reales como su rostro con pecas, por ejemplo. 

La creación de Brud fue subida a Instagram. Al principio, sus seguidores no sabían si era real o virtual, pero, con el transcurrir de los meses, sus creadores confirmaron que era una modelo digital. Su nombre es Lil Miquela y, hasta el momento (aunque usted no lo crea) tiene 1 800 000 seguidores en Instagram y las marcas de la industria de moda se han fijado en ella. A la fecha, han realizado campañas publicitarias para las casas de moda Maison Margiela y Prada. 

Si cree que solo es ella, se equivoca, pues existe otra modelo avatar famosa en Instagram llamada Shudu, creada por Cameron-James Wilson de la agencia The Digitals, quien solía fotografiar a Gigi Hadid. Shudu es una avatar africana de 25 años, mayor que Lil Miquela, y ha causado sensación en Instagram, ya que tiene más de 196 000 seguidores y ha publicado menos de 30 fotos en su perfil. En la actualidad, forma parte del portafolio de la agencia Irmaz Modelos, que promociona modelos alternativos a los reales. También ha trabajado para la campaña publicitaria de Balmain y apareció en revistas de moda como Vogue o Cosmopolitan. 

¿Por qué avatares?

Se ha consultado a las marcas de la industria de la moda sobre el motivo por el que contratan a este tipo de modelos. Su respuesta es que estos personajes no se cansan, no comen y no tienen horarios. Solo las usan para que modelen sus prendas. Evidentemente, las modelos avatar resultan más económicas en fotos publicitarias, no en pasarelas, que las modelos reales. 

Ante este modelo disruptivo, se prevé que, en los próximos años, las agencias de modelos también tendrán modelos avatares en sus portafolios. Al mismo tiempo, las marcas contratarán a las empresas para que diseñen modelos avatares, con las características reales que quieren que tengan, como el género, la raza y el look, entre otros. Solo contratarán modelos humanas para que asistan a desfiles y eventos. 

Asimismo, los abogados no solo redactaremos un contrato de locación de servicios para que diseñen estas modelos avatares, sino que en un futuro, las grandes artistas, como Kim Kardashian, celebrarán contratos de licencia de sus propios personajes digitales para que diferentes marcas puedan incluirlas en sus campañas publicitarias. Por lo tanto, ya no será necesario contar con su presencia física: por ejemplo, Kim Kardashian podrá hacer una campaña publicitaria en Australia y en Nueva York al mismo tiempo. 

En resumen, solo el tiempo se encargará de asegurar si este modelo disruptivo de contratar a modelos avatares tendrá éxito en los próximos años. Todo parece indicar que sí, pero me pregunto: ¿acaso este tipo de modelos afectará la imagen real de las mujeres, ya que se compararán con estas modelos no humanas? 

Los invito a reflexionar sobre el tema. En mi opinión, si bien la modelo virtual puede tener éxito, como los casos previamente mencionados (Lil Miquela y Shudu), considero que la modelo real tiene algo que la modelo avatar nunca tendrá: cuenta con emociones, que es superimportante para hacer el engagement con la marca. Aun así, será el consumidor y el mercado quienes escogerán a la favorita. Y usted, ¿prefiere una modelo virtual o real?

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