Las asociaciones público-privadas: Un modelo de éxito peligrosamente abandonado

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La deficiente capacidad de gasto del Estado, así como la falta de recursos públicos para invertir en infraestructura a la velocidad requerida, impulsó al Perú al desarrollo de asociaciones público-privadas (APP) que permitan reducir la gran brecha de infraestructura, que supera los 160 000 millones de dólares.

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Fuente: Andina

Es por ello que, desde hace unos 20 años, se estableció como política de Estado la promoción de la inversión privada en infraestructura pública, que impulsó y acompañó el desarrollo de la economía y posicionó al Perú como referente en Latinoamérica de las asociaciones público-privadas. 

Sin embargo, durante el último quinquenio, hemos sido testigos de cómo la adjudicación de proyectos y las inversiones en su ejecución cayeron de forma alarmante, en una sociedad que aún no internaliza su importancia ni mide el impacto de la ralentización en el crecimiento económico, la generación de trabajo, la competitividad y la calidad de vida. Por eso es importante entender el funcionamiento de este mecanismo, su importancia y su diferencia de la forma tradicional de financiar proyectos. 

Diferencias importantes

En la obra pública tradicional, el Estado prácticamente retiene  todos los riesgos de los proyectos, ya que se encarga del diseño, financia el total de la obra y contrata la construcción, pagando  desde el inicio de las actividades, e incluso otorgando adelanto de obras El siguiente cuadro resume los principales conceptos asociados a la obra pública tradicional y sus contratos de corto plazo.

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De la mano de PROINVERSIÓN y con el modelo anterior, se lograron resultados sustanciales que nos posicionaron como referentes latinoamericanos.

En contraposición, las APP involucran contratos a largo plazo entre el Estado e inversionistas privados para que estos diseñen, financien, construyan y operen infraestructura pública bajo estándares de calidad prefijados y a cambio, reciban ingresos que les permita rentabilizar sus  inversiones, cubrir los costos de construcción con su financiamiento, así como los costos de mantenimiento y operación. 

En los contratos APP, el Estado descarga la gestión de la mayoría de riesgos en el socio privado y autoriza el inicio de los pagos (sea por el usuario de la infraestructura o por el propio Estado) cuando la obra empieza sus operaciones. Así lo observamos en el siguiente cuadro.

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Primeros resultados

Con la búsqueda de inversión privada, nuestro país apostó por un crecimiento más acelerado, sin mayor gasto inicial. De la mano de PROINVERSIÓN, se lograron resultados sustanciales que nos posicionaron como referentes latinoamericanos, por la estructuración del financiamiento, el volumen de éxitos y la transparencia de los procesos. 

Este reconocimiento llegó  por parte de inversionistas, bancos, fondos de inversión, entidades multilaterales, constructores, operadores y funcionarios de otros Gobiernos, quienes vieron el modelo peruano como un ejemplo a seguir. Los resultados se reflejan en los 135 contratos adjudicados por PROINVERSIÓN en diversos sectores, con compromisos de inversión por cerca de 35 000 millones de dólares. 

Vale precisar que las APP aeroportuarias abarcan a 19 aeropuertos, mientras que las de ferrovías, tres ferrocarriles (centro, sur y suroriente). El país cuenta con, al menos, 144 infraestructuras financiadas y operadas por el sector privado, sin incluir las APP municipales. 

¿Qué se necesita para potenciar aún más estos resultados? ¿Cómo revertir la ralentización de adjudicaciones?  Déjanos tu opinión. 

En nuestra próxima entrega, profundizaremos en la evolución de las inversiones en el sector infraestructura.

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