Rompiendo mitos: ¿Es necesario cambiar el modelo económico del Perú?

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Los resultados del modelo económico actual arrojan cifras que nos permiten reflexionar con más claridad sobre cuán necesario es cambiarlo o si es más factible mejorar la gestión para resolver las deficiencias.

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Hoy se dicen muchas cosas sobre nuestro modelo de Economía Social de Mercado y la mayoría de ellas sin sustento estadístico, levantándose incluso voces que promueven un cambio de Constitución para mejorar la situación actual. Lo cierto es que, con este modelo y tras un extenso periodo de crecimiento, se alcanzaron hitos históricos a nivel económico e incluso sociales como la reducción de la pobreza extrema, el aumento de los ingresos familiares y el crecimiento de la clase media.

Sin embargo, quedan tareas pendientes importantes debido a la poca capacidad de gasto y redistribución de la riqueza de la administración para el desarrollo de infraestructura, la lucha contra la informalidad y, sobre todo, para atender las necesidades de sectores como salud y educación, cuyos indicadores, pese a haber mejorado, son deficientes. 

Desarrollo económico1

Con el modelo económico establecido desde 1993, nuestra economía creció casi 3.5 veces a una tasa media cercana al 5 % y logró, tal vez, el mayor periodo de crecimiento, estabilidad y predictibilidad de toda la historia republicana, superando largamente el período del Gobierno militar, en el que crecimos 1.4 veces, y el modelo de 1980-1992, con el que decrecimos 8 %.

Entre el 2007 y el 2020, los presupuestos de los Gobiernos regionales y municipales aumentaron 3.3 veces. Por otro lado, el déficit fiscal promedio en esta etapa fue de 1.3 % del PBI, lejos de los peligrosos 5.5 % y 7.8 % de las etapas del Gobierno militar y durante la vigencia de la Constitución del 1979, respectivamente. 



Existen mejoras pendientes en salud, educación, seguridad e informalidad que dificultan el desarrollo integral y la competitividad.

El crecimiento también estuvo acompañado de una inflación promedio de solo 2.3 %. Asimismo, entre el 2005 y el 2019, el modelo actual generó cerca de cuatro millones de puestos de trabajo, de los cuales 2.4 millones fueron formales. Otros resultados positivos fueron que las exportaciones tradicionales y no tradicionales se multiplicaron por más de 12 veces, y que la variación del dólar entre el 2005 y el 2020 fue de solo 6 %. 

Un hito importante a mencionar es que las Reservas Internacionales Netas a diciembre del 2020 sumaron más de 76 000 millones de dólares, cerca del 40 % del producto bruto interno (PBI) y 1.8 veces las exportaciones anuales, y que la deuda pública antes de la pandemia registró un sano 27 % (a la fecha, con 35 % del PBI sigue siendo baja).

Mejoras sociales

La economía social de mercado ha generado los siguientes resultados:

  • Desde el 2006, la desigualdad en el país ha disminuido y, según el coeficiente de Gini2, hoy es una de las más bajas de la región (41.5). Otros países3 con niveles bajos de desigualdad son Colombia (51.3), Ecuador (45.7), Chile (44.4), Argentina (42.9) y Bolivia (41.6).

  • El Índice de Pobreza4 pasó de 60 % en el año 2001; a 20 % en el año 2019. Este porcentaje es menor al de Colombia (36 %), pero mayor al de Chile (14 %). Asimismo, el nivel de pobreza extrema pasó de 16 % en el 2004; a 3 % en el 2020.

  • Desde el 2007, la clase media aumentó casi un 50 % y unas 260 000 familias salieron del nivel socioeconómico (NSE) E. Mientras que la participación de los NSE B y C creció un 33 % en promedio, en tanto el nivel A creció solo un 7 %,

  • En los últimos 20 años, el ingreso promedio rural se incrementó 2.7 veces, mientras que el urbano lo hizo 2.1 veces.

  • Desde el 2006, el presupuesto asignado a los seis principales programas sociales (Pronaa, Cuna Más, Juntos, Pensión 65, Qalli Warma e Inclusión Social), se multiplicó en 1.6 veces. 

  • Desde el 2006, la incidencia de la anemia se redujo a cerca de la mitad y pasó de afectar al 57 % de la población a sólo el 30 %. 

  • La desnutrición crónica infantil se redujo a la tercera parte y pasó de 37 %, en 1990; a 12 % en el año 2020.

Tareas urgentes

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), desde el 2001 hasta el 2019, el número de camas hospitalarias se incrementó en solo 19 % (8254 unidades). Asimismo, la anemia todavía afecta al 30 % de niños de seis meses a cinco años en las zonas urbanas. Esta cifra se eleva al 40 % en las zonas rurales. También debe agregarse que cerca del 25 % de niños menores de 5 años en zonas rurales sufren de desnutrición crónica.

Todavía existen problemas estructurales en la economía: informalidad imperante, falta de competitividad y dificultades para el desarrollo empresarial. La media del ingreso rural hoy es similar al ingreso urbano de hace 20 años. Nuestra calidad de infraestructura se encuentra en el tercio inferior mundial, mientras que nuestro Índice de Competitividad Global nos ubica debajo del 60 % del resto de países.

Desde el 2015, las inversiones privadas en infraestructura pública han caído un 75 % con una reducción del 95 % de inversiones adjudicadas. Por otro lado, el gasto en Obra Pública ha disminuido más de 20 %.

La presión tributaria en el modelo actual aún es baja y solo aporta el 15 % del PBI. Además, la participación de los empleos informales es demasiado alta: solo se redujo de 80 % a 71 % en 17 años. 

Por último, la mayoría de las empresas en el país permanecen como micros y pequeñas (MIPYME), con restricciones al crédito por la informalidad y no logran desarrollarse. Los 2.2 millones de mipymes formales representan más del 99 % del total de negocios formales, danto trabajo al 60% de la PEA y mayoritariamente enfocadas (88%) a Comercio y Servicios5

Referencias: 

1. Los resultados mostrados son producto del análisis personal de cerca de 30 series históricas de variables económicas y sociales obtenidas de Apoyo Consultoría y fuentes oficiales  como el MEF, BCRP, INEI, Enaho, MTPE, SUNAT, Banco Mundial, ENDES, SIAF, Ositrán, Osinerming).

2. Usado para medir el nivel de desigualdad de ingresos existente entre los habitantes.  

3. Fuente Banco Mundial

4. Mide las privaciones de una vida larga y saludable, conocimiento y un estándar decente (con variables como probabilidad de no vivir hasta los 60, analfabetismo adulto, población debajo de la línea de pobreza y acceso a agua potable).

5. Fuente: Ministerio de la Producción
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