Gestionar la comunicación es la base para óptimas relaciones comunitarias

Publicado el 14 de Junio 2016 a las 5:12 PM

La comunicación es la principal herramienta para gestionar las buenas relaciones entre las empresas y las comunidades.

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Cuando una empresa llega a un determinado lugar debe desarrollar un plan de comunicación. Lamentablemente, muchas veces esto no es tomado con la importancia que se debe. Actualmente toda empresa debe tener como objetivo prioritario gestionar programas que le permitan establecer con la comunidad relaciones cercanas, constantes, sólidas, de confianza y que funcionen a largo plazo.

Es obligatorio para todas las empresas, independientemente de su tamaño y giro, conocer al mínimo detalle la estructura de su organización, sus fortalezas y debilidades. De la misma forma, cada empresa debería conocer el lugar en donde desarrollan sus actividades, tener una actitud de buen vecino y mantenerla ofreciendo apoyo a la comunidad, construyendo confianza a través de la comunicación constante y cercana buscando el bien común para todos.

El papel que juega la comunicación es fundamental. Conocer los diferentes grupos de pobladores y las diversas formas en que se relacionan entre ellos es un requisito clave para la existencia de relaciones comunitarias. La comunicación se debe encargar de sentar las bases para desarrollar planes de acción claros, alcanzables y medibles.

Parece difícil que las compañías logren articular una comunicación integral con sus múltiples audiencias. Estas son aquellas que de alguna u otra forma se involucran con la empresa como los consumidores, los proveedores, las instituciones públicas o privadas, la sociedad en general, los medios de comunicación, los socios accionistas, entre otros. Es una tarea difícil que requiere de compromiso, pero no es imposible de realizar.

Dentro de la gestión de la comunicación estos instrumentos suelen ser incluidos en una estrategia de relaciones con las comunidades:

Mapeo de grupos de interés: es la herramienta inicial para conocer el lugar dónde la empresa desarrollará sus actividades. Consiste en identificar a los grupos de interés que se encuentran en la zona de influencia. Hablamos de organizaciones de base, asociaciones de productores, organizaciones políticas, grupos religiosos, asociaciones de emigrantes, grupos culturales, medios de comunicación locales, grupos parroquiales, etc. Es importante conocer sus opiniones, intereses, preocupaciones y expectativas, con la finalidad de crear planes de acción para absolver dudas o fortalecer relaciones.

Protocolo de relacionamiento comunitario: este instrumento brinda a la empresa tener canales de comunicación e intermediación con mensajes claros y unificados con sus grupos de interés. Así también, brinda lineamientos para el comportamiento de los trabajadores respecto a los vecinos, su cultura, recursos y las formas de resolver las controversias entre las partes.

Análisis de impacto social y ambiental: cuando una empresa llega a un determinado lugar puede producir cambios en lo social y/o ambiental. Este análisis nos permite saber cuál será ese impacto que tendrán las operaciones de la compañía en el entorno en un tiempo determinado.

Algunas de las variables más importantes a tomar en cuenta son las demográficas, culturales, empleo, seguridad ciudadana, los cambios en recursos naturales como el agua, el aire, el ruido. No solo basta con identificar los posibles impactos y las posibles repercusiones en el entorno, sino también desarrollar acciones para afrontar algún problema o incidente y proponer soluciones.

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FUENTE CONSULTADA:

Artículo "Conceptos y herramientas para la gestión estratégica de relaciones comunitarias en las industrias extractivas", publicado por EOI.es.

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