La mentira: mitos, causas y procesos

Publicado el 6 de Julio 2017 a las 9:45 AM

En la sociedad actual, a pesar de la influencia de pautas dictadas por leyes, normas éticas y creencias religiosas, la mentira es una fuente inagotable de noticias y forma parte de nuestra vida cotidiana.

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Los principales mitos relacionados con la mentira se sustentan sobre dos pilares fundamentales: que no mentimos y que existe la "nariz de Pinocho" para detectar al mentiroso, señala José Luis Cañavate, profesor del curso La comunicación no verbal y la lectura de las emociones en un contexto empresarial que será dictado en el marco del 4 PEE de ESAN.

"Y es que la mentira y el engaño forman parte de la propia esencia de las personas que, adaptando su aspecto o el mensaje que emiten por cualquier medio o sistema de comunicación, procuran obtener ventajas para alimentarse, procrear o incluso sobrevivir", añade el especialista en comunicación no verbal.

Tras advertir que el ser humano no está especialmente adaptado para detectar la mentira, el profesor Cañavate afirma a modo de ejemplo que existen muchas investigaciones que confirman que la policía no es el mejor detector del engaño por su hábito profesional que el ciudadano de a pie. Aquí tenemos un mito desmontado.

También refiere que es muy común la creencia según la cual exagerar u omitir no es mentir. "Nada más lejos de la realidad", comenta. Es evidente que la exageración de un hecho no refleja la realidad como es, y el ocultar un hecho que debe ser puesto en un contexto determinado resulta ser la otra cara de la misma medalla.

Nos autoengañamos y nos dejamos engañar

El profesor Cañavate refiere también que el autoengaño es el primero de los problemas que, entre otros, "intenta dar salida a la disonancia cognitiva que incomoda al individuo cuando dos ideas contradictorias le asaltan la mente al mismo tiempo". Así, agrega el especialista, determinadas mentiras reciben la aceptación social cuando encuentran argumentos que permiten justificarlas, aunque sea mediante autoengaños.  

Aplicado esto al entorno laboral, dice el profesor, se suele producir la mentira desde el propio interés para conseguir un puesto de trabajo, un ascenso, una mejora salarial, una venta o para lograr el respaldo y la admiración del entorno.

"La competitividad y el medio ambiente laboral exigen pautas de conducta que en ocasiones chocan con los propios valores éticos, ideas y percepción del compañerismo o del propio trato con el cliente, dando al comportamiento no deseado, mostrado claramente con intención de engañar, el apelativo de 'mentirijillas', mentira piadosa, norma de trabajo o incluso moda o norma social", describe.

Finalmente, Cañavate señala que la aceptación social de determinado tipo de engaño, es la que lleva a criterios subjetivos de justificación y empleo de mentiras que, sin duda, pueden dejar profundas huellas en el entorno personal y laboral.

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