
Los colaboradores que mienten en el trabajo suelen desencadenar una serie de eventos contraproducentes para la compañía, como problemas interpersonales, conflictos en un proyecto, entre otros. La mentira puede ir mucho más allá de colocar datos falsos en un currículum para ser contratado; un empleado puede llegar a mentir para justificar un comportamiento poco ético o un error que puede afectar el trabajo de otras personas.
En general, los individuos suelen mentir ante situaciones que involucran presión, ansiedad o estrés. Además, los mentirosos frecuentes suelen poseer grandes habilidades sociales e intelectuales, indica una publicación del Harvard Business Review. Esta sugiere, además, que las personas creativas y los pensadores originales pueden llegar a ser más deshonestos, ya que la mentira efectiva también requiere una imaginación vívida, particularmente cuando se trata de producir excusas y doblar la verdad. Asimismo, un estudio reciente evidencia que el acto de mentir requiere una alta capacidad de memoria y está estrechamente relacionado a un alto coeficiente intelectual.
Pero, ¿cómo identificar a un perfecto mentiroso? Antes de que la compañía sea víctima de un acto desleal por parte de un empleado, o bien ocurra algún problema interno, es importante considerar estos métodos:
1. Perfil de ingreso. Desde las entrevistas laborales iniciales antes de firmar un contrato, es necesario corroborar cada uno de los datos que el postulante comparte. A veces, suelen haber exageraciones en cuanto a las habilidades; sin embargo, actos como falsificar algún certificado son un indicio claro de que el futuro trabajador tiende a mentir para cubrir determinadas carencias.
2. Comunicación verbal y no verbal. Durante las jornadas laborales se pueden establecer entrevistas frecuentes para medir el nivel de satisfacción de los colaboradores. Pero esto también es útil para detectar patrones comunes en ellos, como por ejemplo la velocidad con la que se habla (la rapidez en expresar las palabras señala nerviosismo), la ausencia de mirada frontal o el parafraseo frecuente. Las personas honestas suelen tener una mayor expresión corporal, mientras los mentirosos se enfocan en evitarlo, puesto que su mente está concentrada en crear las mentiras.
3. Medir los tiempos del empleado. Cuando se detectan plazos falsos o fechas límite que no han sido cumplidas, o que ocurren de manera frecuente, es una señal de que el trabajador prefiere mentir a lograr una mejor organización en sus labores. Para evitar estas situaciones, es mejor gestionar de manera óptima los tiempos, pedir mayores plazos a los superiores cuando sea necesario, o solicitar ayuda para terminar un proyecto.
4. Investigación directa. Revisar las redes sociales o la base de datos de la universidad en donde estudió un empleado servirá para verificar de manera directa y rápida alguna información clave brindada. Detectar una mentira, por más pequeña que sea, servirá a la empresa para perfilar al trabajador y darle mayor atención por si llega a convertirse en un perfil de riesgo.
La sanción sobre los empleados mentirosos dependerá de cada organización. Algunas compañías prefieren no emitir ninguna medida correctiva siempre que el colaborador siga cumpliendo con su trabajo. Sin embargo, prevenir estas situaciones será vital para evitar actos más grandes como robos, corrupción interna, problemas entre colaboradores que afecten directamente el rendimiento, etc.
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Fuentes:
Harvard Business Review. "How and Why We Lie at Work".
Gestión. "El riesgo de las mentiras en las empresas y cómo combatirlas".
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