
El célebre filósofo Heráclito de Éfeso decía que "nada es permanente, a excepción del cambio". Todo fluye. Y es que durante las últimas décadas el mundo ha sufrido cambios importantes, los cuales tienen un impacto significativo en la vida de las personas y también de las organizaciones.
La historia reciente nos muestra ejemplos de empresas que en su tiempo fueron pioneras, líderes e innovadoras pero que, ante los cambios cada vez más agresivos del entorno, no tuvieron la capacidad de asumir los nuevos retos y simplemente desaparecieron o su influencia se redujo en sus respectivos sectores.
Así, ya son clásicos los ejemplos de Kodak al claudicar frente a la fotografía digital; el de Nokia, que cedió su sitial como mayor fabricante de celulares en el mundo; y Blackberry, que siendo pionera en el desarrollo de smartphones no supo enfrentar a los nuevos competidores y actualmente se dedica exclusivamente al desarrollo de aplicaciones.
Las organizaciones requieren de líderes capaces de entender el entorno cambiante y propiciar cambios e innovaciones que permitan adaptarse a la nueva coyuntura. Es preciso también que los líderes formen equipos con esa orientación.
En ese sentido, el líder de estos tiempos debe transmitir su visión a la organización e influir en las personas para transformar las ideas en propuestas concretas y en resultados tangibles. Las organizaciones más exitosas no solo se adaptan al cambio; también son capaces de propiciarlo y moldearlo. Ellas mismas y sus integrantes deben protagonistas del cambio.
Las personas dan vida a las organizaciones. De sus cuyas acciones y decisiones depende también el éxito o el fracaso de la empresa. De ahí la importancia capital del líder como articulador de las relaciones interpersonales al interior de una organización, y de la influencia que pueda ejercer sobre sus subordinados para la concreción de una visión y su transformación en realidad.
Pero la capacidad de adaptarse y generar el cambio no es el producto de la suma de esfuerzos individuales en ese sentido. El líder debe también adaptar la organización y estructurarla de la manera más eficiente a fin de enfrentar los nuevos retos que plantea un mundo cada vez más cambiante. Es decir, la organización debe ser un organismo vivo que se adapta al cambio y lo propicia.
FUENTE CONSULTADA:
Artículo "8 estilos esenciales de liderazgo organizacional", de Hugo Landolfi, publicado por el blog de Liderazgo.uno.
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