
Los líderes éticos saben actuar en el momento correcto y por las razones correctas. Linda Fisher Thornton, autora del libro 7 Lenses: Learning the Principles and Practices of Ethical Leadership, señala que "los líderes éticos tienen un tremendo impacto sobre cómo se comportan las personas en sus organizaciones y lo que logran".
La experta en ética y liderazgo empresarial hace mención, en el mismo texto, a las causas que pueden llevar tanto a un líder como a las empresas a cometer fallas éticas. Algunas de las razones individuales por las que se incurren en comportamientos no éticos tiene que ver con:
En cuanto a los motivos organizacionales, figuran aspectos como:
Una cultura empresarial centrada en la ética deriva en efectos positivos para los negocios. Para ello, es importante programar dentro de las compañías un liderazgo ético a través del establecimiento de pautas y procedimientos éticos.
Los líderes que entienden la importancia de actuar éticamente tendrán más probabilidades de atraer a los mejores empleados y clientes. Poner el ejemplo correcto para otros trabajadores ayuda a crear un entorno que alienta a una buena ciudadanía corporativa y que motiva a los colaboradores a desempeñarse mejor y de forma más innovadora. Para ello, se deben seguir los siguientes pasos:
1. Definir los valores de la organización mediante un código de ética.
Para ser un buen gerente o líder y, en consecuencia, dar un ejemplo de liderazgo ético, primero necesitas conocer los valores de la empresa. Así, podrás incorporarlos en las actividades cotidianas del negocio. Es decir, debes implementar un código de ética.
Este comunicará a los miembros de tu equipo las reglas sobre el comportamiento que se espera de ellos y cómo navegar por áreas éticas grises. Este conocimiento generalmente se deriva de las declaraciones de misión y visión. Cuando las personas entienden por qué el comportamiento ético importa, es más probable que actúen en consecuencia.
Lo valores comunicados en un documento básico, funcional y a la disposición de todos, deben abarcar desde el nivel más alto de la compañía hasta la base de la pirámide organizacional. El código debe quedar claro para todos los empleados y reforzarse mediante capacitaciones regulares y otros eventos. Además, debe contemplarse la revisión de estas reglas a medida que el negocio crece o cambia.
2. Adoptar transparencia en la toma de decisiones y las comunicaciones.
Una buena práctica es tener una política de puertas abiertas y reuniones personales regulares para que los trabajadores puedan dar sugerencias y puntos de vista. Así, el equipo podrá apreciar que sus opiniones son bienvenidas y valoradas. Esta acción generará confianza y cultivará un entorno respetuoso dentro de la empresa.
3. Todos deben cumplir las expectativas éticas.
Las reglas se deben cumplir y no pueden permitirse excusas. Nadie puede quedar exento de cumplir con los estándares éticos establecidos. En este sentido, se debe mantener el estado de la ética como un deber total y absoluto en la compañía. Todos deben hacerse responsables de su conducta, especialmente los líderes de cada departamento y gerentes de alto perfil.
4. Reconocer y recompensar ejemplos de comportamiento ético.
Ser un líder proactivo no solo es enfatizar en la prevención. También debe tomarse el tiempo de aplaudir las elecciones éticas positivas y recompensar a los empleados que tienen el valor de admitir un error y aprender de ellos.
Ser un líder significa adoptar altos estándares éticos en tu vida profesional y tratar a los demás con respeto y autenticidad. Es necesario tener la disposición de exponer con honestidad las decisiones éticas difíciles. No temas democratizar la toma de decisiones y pedir opiniones y sugerencias a tu personal. Compartir y delegar tareas empoderará y motivará a tu equipo.
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Fuentes:
Realizing Leadership. Linda Fisher Thornton in Conversation: Ethical Leadership.
Business News Daily. "How to be an Ethical Leader".
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