
La gestión clínica consiste en sistematizar y organizar los procesos que implican la atención sanitaria; es decir, hacer uso de la evidencia científica y de técnicas de gestión para tomar las decisiones más adecuadas para el paciente. Estas resoluciones pueden medirse en torno a la eficiencia económica y al tiempo de recuperación del enfermo.
Este tipo de gestión requiere que todo el personal asistencial asuma tareas administrativas orientadas a los logros de la institución. Por su parte, estos logros deben estar enteramente centrados en la satisfacción del paciente. Asimismo, la gestión clínica necesita de capacitación y desarrollo constante, aprendizajes que puedan adaptarse y sostenerse en el tiempo, además de acceso a tecnologías innovadoras que faciliten los diagnósticos.
Para Guillermo Alva, docente del Diploma Internacional en Gestión de Salud de ESAN, en la gestión clínica intervienen muchos factores. No solamente aquellos relacionados al conocimiento médico (procedimientos, tratamientos, exámenes de laboratorio), sino también los que se relacionan a los valores éticos y personales. Por ello, se suele usar en este tipo de gestión la medicina basada en evidencia, que facilita, a través de un exhaustivo análisis, la toma de decisiones.
Consiste en hacer uso responsable de las diferentes investigaciones clínicas para ejecutar determinaciones médicas. Este tipo de medicina se asocia a la experiencia del médico tratante, mientras respeta los valores y las inclinaciones del paciente. No obstante, requiere de una búsqueda bibliográfica actualizada, de constante formación y del conocimiento de áreas que no son exclusivas a la salud, como la gestión de recursos o ejercicios de evaluación económica.
La medicina basada en evidencia busca la eficacia y la efectividad en circunstancias habituales para generar un impacto positivo en el estado de salud del paciente. Se hace importante destacar que no solo basta con conocer las fuentes de información y la evidencia probada (los síntomas en sí). También es necesario filtrar los estudios, valorar su calidad y, de ser aplicables en el tratamiento, estar atento al financiamiento, puesto que puede generar conflictos de intereses tanto en la institución como en el paciente.
Continuamente existen diagnósticos desafiantes que ponen a prueba no solo los conocimientos del personal asistencial. También sus cualidades humanas y sus capacidades para gestionar y organizar su labor diaria en función a la mejora del paciente. La gestión clínica busca equilibrar estos conocimientos y acciones técnicas y teóricas con aquellas que mejoren los procesos asistenciales.
Según el especialista de ESAN, es importante que el personal de salud pueda contar con información del área actualizada y tecnología de punta. Pero, además, es igualmente relevante que pueda conocer los costos económicos a nivel macro e individual, para así tomar decisiones que mejor se adecúen a la situación.
Las prácticas de gestión clínica están orientadas a mejorar la calidad de los servicios y garantizar un mejor rendimiento del sistema de salud. Es allí donde la medicina basada en evidencia se hace parte de los procesos asistenciales, contribuyendo con diagnósticos acertados.
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Fuentes:
Entrevista a Guillermo Alva, docente del Diploma Internacional en Gestión de Salud de ESAN.
Conexión ESAN. Sala de prensa. "La gestión clínica: ¿qué es y para qué sirve?".
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