¿Ahorrar en crisis?

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Suena a misión imposible, pero sucede que nuestra expresión inicial está mal enfocada y aunque parezca increíble, por las veces que usamos estas dos palabras (ahorro y crisis) en nuestro día a día, desconocemos el verdadero significado de ambos conceptos.

El ahorro o inversión, en términos financieros, busca destinar recursos en algo por lo que esperamos directamente beneficios en el futuro. Por ejemplo, si me dedico a la producción de bienes y compro materia prima, estoy realizando una inversión porque con ella espero hacer un producto y con su venta, obtener utilidades.

Esto difiere de un gasto, el cual lo uso hoy  y por el que no espero nada para el futuro. Dicho sea de paso, esto no quiere afirmar que el costo o inversión es buena, y el gasto es malo. Ambos son necesarios para la operación de la empresa, solo que el gasto debe generar resultados en el mismo periodo en el que se consume. No olvidemos que el sueldo del  gerente general es un gasto en términos contables y nadie puede dudar de su  importancia en la organización.

Ahora bien, podemos llevar estos conceptos a nuestro día a día para ver si en la empresa más importante que administramos (nosotros mismos) optimizamos los recursos que generamos. ¿Qué hacemos con el dinero y con los otros bienes y derechos que tenemos? ¿Cuáles son las principales inversiones que tenemos y los principales gastos que hacemos?

En nuestras inversiones debemos validar que sean tales, en la medida que en un futuro puedan generarnos utilidad en su uso o realización; para el caso de los gastos, la idea es tener la seguridad de que se requieren y que la cifra que ellos consumen en este momento es fruto de un minucioso análisis que nos permita estar seguros de que es lo mínimo necesario. Para  este último concepto en particular, debemos tomarnos el tiempo suficiente para elaborar un flujo de nuestro manejo operativo mensual (más conocido como flujo de caja personal).

No es posible estar seguros que los gastos que tengo son los adecuados si no conozco la estructura total de los mismos; ¿cuánto ingresa y por qué? y ¿cuánto gasto y en qué? Muchas veces esta estructura es un misterio. Nos pasamos los días pedaleando con las deudas y no nos hemos percatado de que gastamos más de lo que ganamos. Pues bien, la única forma de mejorar la situación es reducir gastos  pero esto no es viable si no somos conscientes de que hay un déficit y éste deber tener una cifra, sin ella no aterrizaremos jamás.

Por otra parte, ¿solo habrá que ahorrar en crisis? Este es un punto de inicio equivocado, ya que el concepto de ahorro va aunado al concepto de vida, y es en esta ruta que podemos observar lo siguiente:

  • Como todo activo, con el paso del tiempo nos vamos desgastando usando términos contables, diremos que nos vamos depreciando (algunos más rápido que otros, por lo que se puede hablar de una depreciación acelerada en algunas situaciones); por ello, con el tiempo, debemos incluir en nuestro flujo mensual pagos que serán gastos de mantenimiento, y otros que sí son mejoras del activo. Ambos necesarios, pero con una duración distinta, por lo que debemos tener cuidado en seleccionar su adecuada forma de financiamiento.
  • Tenemos diferentes periodos de generación de riqueza. Cuando somos jóvenes e iniciamos nuestra vida laboral, nuestros ingresos son pequeños. Más bien estamos invirtiendo  en aprendizaje (ojo, será inversión si el tiempo lo dedicamos a aprender cosas que nos permitirán generar ingresos futuros), y por eso es importante tomar con interés la selección de puestos de trabajo que buscamos y aceptamos en el mercado.

    Siempre he pensado que hay veces que, por lo aprendido, nosotros debimos pagar a nuestro jefe por permitirnos trabajar con él. Conforme vamos creciendo, mejoramos nuestros ingresos y aumentamos nuestras necesidades de consumo, tanto en gastos como en inversiones. Normalmente en esta etapa de vida es que hacemos las inversiones más importantes dado que requieren compromisos por tiempo y montos que solo podemos asumir cuando nuestros ingresos son sólidos y constantes.

    Por último, viene la etapa en que los ingresos se reducen hasta el punto en que debemos usar nuestra pensión, la cual si la hemos trabajado adecuadamente previendo este momento, debe tener  un nivel  que nos permita mantener el nivel de vida que deseamos.

  • Con el paso del tiempo vamos adquiriendo más responsabilidades. La familia crece y esto requiere una mayor cantidad de fondos para solventar sus necesidades. Esto hará también que nuestro flujo operativo cambie año a año, en función a los requerimientos no solo personales, sino de los miembros de la familia que aún dependan de usted.

Ahora bien, notará usted que en ningún acápite de los tres anteriores, se habla de crisis,  de cambios abruptos de mercado, movimientos del dólar, ajustes en las tasas de interés, burbuja  de cualquier tipo u otro fantasma que últimamente nos tiene a todos preocupados. Sin embargo, hay que ahorrar siempre, no solo en épocas de crisis,  pero ¿cómo?

Yo veo dos formas:

  • Ahorrar a partir del ingreso que usted recibe mensualmente. Establecer una meta mensual revisable y una meta anual. Algunos afirman que si es usted joven, por lo que está iniciando su vida laboral, debe ahorrar el 10% de sus ingresos, pero si está en su etapa de mayor generación debe ahorrar el 20%, volviendo al 10% en la tercera etapa de su ciclo. Usted puede decidir, si lo aplica al ingreso neto o al bruto.
  • Ahorrar gastando menos, para lo cual, de la estructura de gasto mensual que ha preparado debe separar los rígidos, vale decir, los pagos de bancos (hipoteca y otros préstamos), colegios, servicios de casa (se dice que se pueden reducir, pero difícilmente usted logrará en forma rápida reducir luz, agua y teléfono). Le quedará entonces lo que decimos que puede ser ajustable, donde estoy segura la primera prioridad la tiene la comida.

sumillas_gonzales_ahorrocrisis.jpg Es en este rubro donde cualquier ahorro que logre tendrá un impacto exponencial en su saldo, dado que esta cifra se repetirá de forma semanal. Hay mil ideas. Empiece por hacer una lista de compras de acuerdo al menú de la semana y seleccione los productos teniendo en cuenta siempre la relación calidad precio. Muchas veces he escuchado "no hay tiempo para hacer menúes", si usted ve lo que ahorra por hacerlo al no tener compras innecesarias y productos en exceso en el refrigerador que al final terminan siendo desechados, verá que el tiempo que "invierte" en la lista y el menú, se verá recompensado.

Otros rubros a tomar en cuenta para el ahorro son los famosos extras, esos que decimos son las contadas excepciones, los gustitos (esos que juramos solo lo haremos por esta vez). Una salida de fin de semana para reducir el estrés, una noche de cine y comida fuera de casa, una humorada; en fin, esos rubros que nos golpean el flujo y que si fuera solo en contadas oportunidades podríamos prever su adecuado financiamiento, pero como se dan de modo intempestivo y constante, son el permanente dolor de cabeza que nos obliga a usar las tarjetas de forma indiscriminada.

Si seguimos, encontramos como siguiente rubro para analizar la movilidad, ya sea en forma de gasolina si tenemos auto propio, o pago de transporte si usamos público. En fin, ha quedado claro que el ahorro no solo debe asociarse a una situación de crisis, debe ser un hábito de vida.

¿Quiere tomar las riendas de sus finanzas personales? No será fácil, menos agradable, pero si tiene la suficiente perseverancia, en la tercera etapa de su vida, usted y su familia lo agradecerán.

Y usted, ¿ahorra en tiempos de crisis? ¿Qué tipo de estructura de gastos maneja?



Esta entrada contiene un artículo de:
Patricia Gonzáles
MBA, ESAN. Licenciada en Administración de Empresas, Universidad de Piura. Directora Administrativa de ESAN.
Profesora de la Maestría en Finanzas de ESAN
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