Protegiendo al consumidor financiero

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La eliminación de los denominados cobros injustificados de los bancos se ha efectuado, principalmente, en los créditos de consumo y algo también en las microempresas. Esto sucede porque hubo muchos abusos de algunas instituciones financieras. Por ejemplo, un banco no puede cobrar a su cliente por evaluarle el crédito. Esto de todas maneras se tiene que hacer para dar o no el préstamo.

Me parece correcta la decisión de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) de eliminar este tipo de cobros, pues el costo de transacción no se le puede cargar al cliente. Los costos deben estar reflejados en la tasa de interés, que es libre, o en los cargos por servicios que efectivamente se dan.

A nivel de la Asociación de Bancos (Asbanc) ya hubo un sinceramiento del tema, pero aún hay algunas entidades que son renuentes y cambian los nombres de las comisiones para seguir cobrándolas. El organismo regulador debe entrar en estos casos porque un consumidor individual tiene pocas posibilidades de ser escuchado en un banco.

Lo que también se debe eliminar son las comisiones de abuso de posición de dominio. Seamos sinceros: los bancos son expertos financieros, los clientes no lo son necesariamente. Un usuario de una pequeña empresa no cuenta con un gerente financiero que sí posee la mediana o gran compañía. Entonces, a veces, el empresario chico toma compromisos con el banco y no sabe todo lo que está implícito. Los clientes más chicos tienen problemas de asimetría de información. No necesariamente son conscientes de las condiciones y, lamentablemente, hay muchos costos ocultos en los créditos.

Es difícil para algunos clientes comparar y algunas entidades les mandan costos efectivos que no están completos. Por ejemplo, se olvidan del seguro, de alguna comisión, de la correspondencia, etc. Aparecen una serie de costos  y en los contratos los bancos establecen la libertad de cambiar los costos con la simple publicación en la web. Así, por ejemplo, si les cargan S/. 2 de comisión por una operación de pago por Internet de la cuota de S/. 40, terminan encareciendo el costo del crédito en 5%, que es demasiado para un cliente pequeño.

En el mercado, las tasas de interés no están reguladas y es bueno que no lo estén. Sin embargo, hay entidades que cobran moratorias de 400% o 500% en las tarjetas de crédito. En estos casos sí creo que debería haber topes, porque el objetivo del regulador debe ser evitar el abuso. Entonces, comisiones, portes y límites de tasas son espacios para que la SBS siga regulando.

sumillas_fernandez_consumidorfinanciero.jpg Por su lado, los bancos están en su derecho de trasladar la eliminación de los cobros injustificados a las tasas de interés. El asunto es que ante un mercado competitivo, el riesgo sería que los clientes se vayan a la institución que no les suba la tasa. Entonces, no se trata de determinar la tasa de los bancos, sino de velar porque haya mayor competencia en el sistema, de tal manera que si una entidad quiere subir los costos en forma desmesurada haya mecanismos en el mercado para que el público conozca las condiciones de otros bancos. Ya hay algunos portales por Internet que dan esta información, pero podría trabajarse un poco más en su difusión.

Es evidente que los bancos no están obligados a informar sobre las demás opciones del mercado. Por eso, el Estado debe facilitar que haya información comparativa adecuada para los clientes, sobre todo en consumo y microempresa, que son los sectores que tienen menos experiencia financiera.

¿Cree usted que el pequeño cliente financiero está desprotegido frente a la banca comercial?



Esta entrada contiene un artículo de:
Gustavo Fernández
MBA, Said Business School, University of Oxford. Estudios de Maestría en Finanzas, Universidad del Pacífico. Bachiller en Economía, Universidad del Pacífico. Profesor contratado de tiempo parcial del área de Finanzas, Contabilidad y Economía.
Profesor de la Maestría en Finanzas y Derecho Corporativo de ESAN
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