¿Desarrollo inmobiliario versus calidad de vida?

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Muy a pesar de que la capital viene viviendo un desarrollo inmobiliario vertiginoso en los últimos años, la calidad de vida parece haber disminuido. La delincuencia, desigualdad, problemas de transporte público, entre otros, han aumentado, a la par que algunos otros indicadores de desarrollo (como el número de metros cuadrados de área verde por habitante) han sido descuidados.

landaure_desarrollo_inmobiliario.jpgLo que empezó como una excepción, hoy se ha convertido en tendencia. No son pocas las personas que habiendo culminado sus labores diarias a las 6:00 p.m. o 7:00 p.m. optan por permanecer en su centro de trabajo, ya que no es hasta después de las 9:00 p.m. que el tráfico disminuye y es más fácil dirigirse a casa.

Obviamente -y con mucha razón- estas personas prefieren pasar dicho tiempo en la oficina en lugar de lidiar con el estrés de manejar en "horas punta" y todo lo que ello implica: congestión vehicular, contaminación sonora y aérea, el peligro de sufrir un choque, etc. Entonces, ¿dónde queda la calidad de vida?

El anterior es solo uno de varios ejemplos de cómo, a pesar de que un fuerte desarrollo inmobiliario viene dándose desde hace algunos años en nuestra ciudad capital (con los grandes beneficios económicos que ello conlleva), ésta no se ha convertido necesariamente en un mejor y más próspero lugar para vivir. 

Este último concepto -el de prosperidad- en una ciudad urbana puede medirse a través de indicadores multidimensionales que incluyen indicadores productivos, de equidad social, de infraestructura, de medio ambiente y de calidad de vida. 

En ese caso, y poniendo otro ejemplo, no es posible que los habitantes de Lima nos sintamos prósperos y felices viviendo alrededor de distritos y barriadas donde, dadas las fuertes asimetrías económicas, se ha venido acumulando la pobreza y la delincuencia. No es exagerado decir que desde que uno está llegando en avión a la ciudad, puede observar claramente las grandes diferencias que existen en ella.

Otra forma de constatar el bajo nivel de calidad de vida de nuestra capital es a través del índice de "ciudades verdes", recogido en el estudio realizado por Siemens y Economist Intelligence Unit. Dicha investigación muestra una clasificación de las principales metrópolis de América Latina, las cuales son evaluadas mediante la utilización de ocho categorías: energía y CO2, transporte, agua, calidad del aire, uso de la tierra y edificios, desechos, saneamiento y gobernanza medioambiental. 

Bajo los criterios mencionados, por encima de la media se encuentran ciudades como Bogotá, Río de Janeiro y Sao Paulo, mientras que Quito, Santiago y México DF se sitúan dentro del promedio. Muy por debajo de éste, están ubicadas Lima y Guadalajara. 

Por otro lado, otra de las causas de la situación casi caótica de nuestra capital, es el urban sprawl; es decir, un proceso en el que se forman ciudades muy expandidas, trayendo consigo grandes distancias y costos de desplazamiento, altos costos de redes de servicios, espacios urbanos muy poco aprovechados, etc.

sumillas_landaure_desarrollo_inmobiliario.jpgDicho fenómeno nos ha significado un crecimiento disperso y horizontal de baja densidad; un sistema de transporte urbano deficiente; inseguridad ciudadana; insuficiencia de terrenos con aptitud urbana y escasez de fuentes de agua. Si a ello le sumamos la gran burocracia de las municipalidades y su poca disposición a trabajar con el Gobierno Central, el problema se hace aún mayor. 

El punto de partida para solucionar esta situación, no solamente en Lima, sino en general, para todas las ciudades del interior del país, es darle una mayor importancia a la información y manejo de estadísticas con criterios urbanos, reemplazando el actual manejo basado en la división política. Un mayor y más planificado desarrollo de nuestras urbes (las cuales actualmente acogen al 77% de la población y se espera que al 2030 concentren el 83% de ella) así lo requieren. 

Así como Naciones Unidas elabora su estudio El estado de las ciudades del mundo, sería muy valioso poder elaborar anualmente "El estado de las ciudades del Perú" con el mismo nivel de detalle, enfoques y herramientas. Nuestro "boom" inmobiliario no tiene que necesariamente darse a espaldas del desarrollo urbano.

En su opinión, ¿qué medidas deberían tomarse para conjugar exitosamente el "boom" inmobiliario con el planeamiento y desarrollo urbano de las ciudades?



Esta entrada contiene un artículo de:
Juan Carlos Landaure
MSc Urban Management & Development de IHS - Erasmus University Rotterdam. MBA de ESAN. Magíster en Matemáticas Aplicadas a la Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Arquitecto de la Universidad Ricardo Palma. Consultor en gestión y desarrollo urbano e inmobiliario. PMP del Project Management Institute.
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