Los efectos negativos del miedo en las empresas

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El miedo está presente al interior de las organizaciones sin que necesariamente éste se encuentre dentro de un concepto de modelo de gestión. Está en realidad más ligado a la práctica diaria, generado en ocasiones por la política de "castigos" de las empresas, pero también por una creación misma de las personas que laboran en ellas.

pinna_miedo_empresas.jpgEl miedo es una emoción a través de la cual se busca protección y las personas de una u otra forma nos movemos en base a él pues, aunque suene paradójico, mientras más miedos tenemos, más medios de protección creamos para contrarrestarlos y, por lo tanto, nos sentimos más seguros. 

En el caso del colaborador de una empresa, el principal miedo es que no se le renueve el contrato, que sea víctima de un despido o que no sea promovido al siguiente nivel. Entonces, en base a estos miedos, busca protección. 

Protección que se da por ejemplo con la tan difundida y perversa "mailitis" (tú me copias el correo a mí, y yo te lo copio a ti, al jefe y, solo por si acaso, a los otros jefes). 

El mencionado es un claro indicador de que la gente quiere protegerse y prefiere hacer algo innecesario (copiar el correo a todo el mundo) o dejar de hacer algo importante (tomar decisiones por sí mismo) siempre por el famoso "por si acaso". 

Lo anterior no pasaría de ser una anécdota si no hiciera que la organización se torne mucho más complicada pues bajo esta modalidad el llegar a una decisión toma demasiado tiempo y energía (y muchos mails de por medio).

Esto conlleva a que toda la tarea decisoria se concentre en una sola persona o un grupo pequeño de personas -los jefes-, volviéndose los demás simples espectadores que no hacen nada sin una previa autorización. Que no quede duda de que las decisiones no sean en lo absoluto las mejores.

Por lo tanto, parece ser que el miedo es algo que la gente se genera en muchos casos por sí misma. Claro, hay algunos temores que tienen respaldo, pero lo cierto es que la mayoría de ellos no tienen razón de ser.

Para muestra dos botones: está el miedo del trabajador, quien teme de ir a hablar con el jefe (a pesar de que éste le ha manifestado total confianza y maneja una política de puertas abiertas); y el miedo del jefe, de darle confianza al trabajador (en el sentido de que este último abuse de dicha confianza).

Aparte de los mencionados, existe también el miedo al cliente ("para qué ofrecerle nuevas cosas, quizás se pueda molestar"), lo cual es una de las cosas más interesantes -y preocupantes a la vez- que he podido observar.

sumillas_pinna_miedo_empresas.jpgRespecto a lo anterior, no son pocas las empresas en las que los trabajadores no ofrecen los productos y/o no orientan bien al cliente, por la simple y sencilla razón de que sienten temor de que la respuesta de este último sea negativa y pueda generarle un problema con su jefe (más aún si labora en una organización donde se sanciona rápida y drásticamente). 

Por lo tanto, más fácil para ellos -refugiados dentro de su miedo- es no ofrecer el producto, no atender correctamente, no orientar.

Lo curioso es que las estadísticas demuestran que de 10 personas atendidas, solo una tiende a tener una respuesta negativa o, en todo caso, poco amable; y los vendedores y/o colaboradores se están basando en esa única persona para atender a las otras 9, perjudicando seriamente la rentabilidad de la empresa. 

¿De qué otra forma puede influir negativamente el miedo en las empresas?



Esta entrada contiene un artículo de:
Rafael Pinna
Master en Dirección Estratégica de Recursos Humanos de EOI, España. PADE de Recursos Humanos, ESAN. Abogado de la Universidad San Martín de Porres. Consultor con amplia experiencia en diseño, desarrollo y ejecución de soluciones en Talento Humano. 
Profesor de la Maestría en Marketing de ESAN
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