Corrupción en la gestión pública

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El reconocido historiador Alfonso Quiroz, en su libro "Historia de la Corrupción en el Perú" define la corrupción como el mal uso del poder político burocrático por parte de funcionarios coludidos con mezquinos intereses privados para obtener ventajas económicas o políticas contrarias a las metas del desarrollo social mediante la malversación o el desvío de recursos públicos y la distorsión de las políticas e instituciones. En el presente artículo, analizaremos cuál es la raíz de esta problemática en la gestión pública del país.

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Es sabido que la corrupción que existe en la gestión pública no es de los últimos años y está lejos de extinguirse. Pero, ¿qué hacemos contra ello? ¿Los funcionarios y servidores públicos están preparados para enfrentar los actos de corrupción? ¿Dónde está la ética pública? ¿Dónde están los valores?

Una de las desviaciones principales en definitiva está en la ética pública, la misma que si bien se encuentra en la letra, es decir en las normas y en las reglamentaciones, no está arraigada en los funcionarios de las instituciones públicas ni en los encargados de dirigir a las entidades del Estado quienes, muchas veces, tampoco tienen en claro los objetivos nacionales e institucionales de sus centros de trabajo. Ante esta realidad, ¿cómo se puede pensar en mejorar la gestión pública del país?

Para evitar actos de corrupción debemos tener servidores públicos, funcionarios y autoridades verdaderamente llenos de valores y principios éticos que les permitan tener en claro que sólo son personas que están encargadas recursos públicos del Estado y que sus cargos son temporales. Asimismo, debe existir en todo momento información clara, transparente, pública. Las normativas como la Ley de Transparencia y Acceso a la Información, el Código de Ética de la Función Pública, por citar dos ejemplos, no pueden ser letra muerta. De igual modo, es importante que exista un control social que esté en todo momento atento a los actos de posibles desviaciones que pudieran afectar la transparencia de la gestión pública, y que en lo últimos años ha dado reveladores resultados de actos de corrupción.

sumillas-(4).jpgA lo señalado en el anterior párrafo, hay que añadir que es de vital importancia que las autoridades públicas al momento de seleccionar a sus funcionarios de confianza valoren la experiencia profesional y personal de estas personas. En este proceso de selección, que debe ser estricto, es necesario que se destierre apreciaciones subjetivas.

A pocos meses de un cambio en el gobierno central y tras casi un año de gestión de los gobiernos regionales es necesario que los principales responsables evalúen lo siguiente: ¿Las autoridades saben cuál es la misión y visión de la entidad que lideran? ¿Sus funcionarios lo saben? ¿Todos tienen claros los códigos de Ética de la Función Pública y su Reglamento? ¿Tienen Códigos de Ética de la Institución, lo saben y lo aplican? Si queremos eliminar la asociación funcionario público - corrupción no hay otro camino más que considerar los puntos expuestos.

¿Qué medidas considera adecuadas para reducir la corrupción en el sector público? 



Esta entrada contiene un artículo de:
Juan Carlos Leonarte
Mg. con mención en Control y Gestión Gubernamental. Abogado, Universidad San Martín de Porres. Actualmente se desempeña como asesor en gestión y control en gobiernos locales, catedrático del Centro de Altos Estudios Nacionales - CAEN, Colegio de Abogados de Lima. Asesor Externo del Estudio Muñiz, Ramírez, Pérez-Taiman & Olaya. Profesor del Programa de Gestión Municipal - CIVIS de ESAN.
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