Cuidado: la calidad de los servicios de salud está en riesgo

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En el marco de las facultades legislativas otorgadas por el Congreso, el Poder Ejecutivo promulgó el Decreto Legislativo N° 1289 que dicta disposiciones relacionadas al funcionamiento y los servicios de la Superintendencia Nacional de Salud (Susalud)

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Para no entrar en detalle legal debemos entender que la categorización de los establecimientos de salud no se elimina. Sigue vigente y está a cargo de las direcciones de salud en Lima como en provincias. Lo que se ha eliminado en todo caso es la opinión vinculante que tenía Susalud en virtud de la cual el ente supervisor tenía la facultad de vetar la categorización que un establecimiento podía recibir hasta que este último cumpliera con regularizar las observaciones.

Esto, a mi entender, pone en riesgo la calidad del servicio de salud que recibe la población. Considero importante la existencia de una segunda instancia que realice fiscalizaciones y pueda garantizar que se brinde un buen servicio de salud. Pero al eliminar la mencionada facultad de Susalud se corre el riesgo de que unas direcciones de salud sean muy exigentes y otras no tanto, dando pase al funcionamiento de establecimientos de salud con una calidad de servicios diferente o al menos no estándar o mínima.

Pero más allá de lo que exige la ley, es importante preguntarnos: ¿por qué la categorización y formalización de los establecimientos de salud debe ser un tema de interés para todos los actores? Veamos.



Categorizar y formalizar un establecimiento de salud permite saber las características que debe tener el establecimiento para determinar cuánto se debe invertir, prevenir riesgos operativos, entre otros detalles.

Beneficios de la categorización

En el sector salud hay varios actores: el Estado, los dueños o administradores de las clínicas o consultorios, los trabajadores de salud y, finalmente, los pacientes o el público. Cada uno tiene un papel y unas expectativas determinados. Podemos intuir cuáles podrían ser pero quiero detenerme en dos actores: los dueños o administradores de las clínicas y los trabajadores de salud.

En el primer caso, es cierto que cumplir con la reglamentación puede ser engorroso y tedioso. Es necesario cumplir con determinados pasos burocráticos. Pero ¿por qué debería importarme, como dueño o administrador, la formalización y categorización del establecimiento de salud? Aquí algunas respuestas.

Categorizar y formalizar un establecimiento de salud permite:

  • Saber las características que debe tener establecimiento para determinar cuánto se debe invertir, ni más ni menos.
  • Prevenir riesgos operativos.
  • Prevenir riesgos en la prestación del servicio que puede implicar la salud de las personas, con la responsabilidad legal que ello implica.
  • Poder organizar el local y a los trabajadores de la mejor manera buscando aprovechar estos recursos y finalmente obtener rentabilidad.

Como se puede notar, no debería ser una molestia seguir la formalización y categorización para quienes invierten en el sector. Debería cumplirse con mucho interés y con la máxima dedicación por los beneficios que presenta.

Para el personal de salud, podría parecer que la categorización es un trabajo de los administradores y que no les incumbe ni corresponde. Pero veamos por qué le permite al personal de salud saber sobre esto:

  • Conocer los objetivos y los límites de prestación de servicios, lo cual también delimita las responsabilidades del personal.
  • Exigir las condiciones necesarias para prestar los servicios de salud, sin lo cual se exponen a múltiples complicaciones y consecuencias.
  • Interactuar como equipo entre médicos, enfermeras, técnicos, etc., haciendo más fácil el propio trabajo.
  • Aportar en la mejora del servicio de salud que reciben los pacientes, ya que están en primera línea y en contacto con las necesidades de las personas.

Podría seguir enumerando muchos otros beneficios de la formalización y categorización de establecimientos de salud. Así, sería factible agruparlos por beneficios de servicio, de mejora de costos, de calidad, etc. Pero el punto de partida es identificar que la calidad de los servicios de salud está en riesgo al no haber una segunda instancia que realice fiscalizaciones y pueda garantizar que se brinde un buen servicio de salud.

¿Considera usted que las autoridades deben devolverle a Susalud la facultad de vetar un establecimiento que incumple con determinadas normas o requisitos para su categorización?

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