Eventos deportivos: El misterio de los estadios vacíos

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Los trabajadores de las empresas que auspician eventos deportivos internacionales suelen recibir entradas gratuitas, sin saber si les interese asistir. El resultado: localidades agotadas, pero con estadios semivacíos.

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ANDINA/Luis Iparraguirre

Ante eventos deportivos de gran magnitud, como los Juegos Olímpicos, hay análisis que se centran en los resultados económicos a corto plazo y el legado a largo plazo. Sin embargo, en algunos casos estos eventos han sido un fracaso económico y han llevado a la quiebra a algunas ciudades. Estas situaciones suelen confundir al mezclarse temas de los ámbitos deportivo, económico y político. 

Casos internacionales

El 2006 Montreal terminó de pagar la deuda originada por los Juegos Olímpicos de 1970, donde triunfó la gimnasta rumana Nadia Comaneci. El Estadio Olímpico hoy es un museo, ya que ningún equipo deportivo juega de local en él ni desea encargarse de los inmensos costos de mantenimiento.



El estadio no es adecuado para ninguno de los deportes que podría albergar (fútbol y fútbol americano) y la ciudad perdió a su equipo de béisbol el 2004. Aún así, se reconoce el legado de los Juegos Olímpicos por colocar a Montreal en el mapa, dotarla de un sistema de metro y crear una isla donde se construyó un circuito de Fórmula 1. Similar situación vivió Barcelona como sede de los Juegos Olímpicos de 1992. 

Para los Juegos Olímpicos de Beijing, en 2008, el Gobierno chino distribuyó muchas entradas entre sus funcionarios y declaró días feriados. Además, ordenó el cierre temporal de muchas empresas en un intento desesperado de limpiar el aire. Aun así, los burócratas prefirieron descansar, en vez de asistir a los eventos que no les interesaban y algunos atletas se abstuvieron de participar por la mala calidad del aire. 

Durante el Mundial de Futbol Sudáfrica 2010, el Estadio Ellis Park de Johannesburgo registró un empate a dos goles entre las selecciones de Estados Unidos y Eslovenia. Por presuntas medidas de seguridad, la embajada compró un gran número de boletos para que la multitud fuese más controlable. Como resultado, las entradas se agotaron, pero el estadio lució a medio llenar. 

El Mundial de Fútbol de Brasil 2014 se jugó con infraestructura incompleta. En Recife, las dos últimas estaciones del metro no se completaron y los aficionados tuvieron que trasladarse en ómnibus y luego caminar varios kilómetros. El techo del estadio de Natal se derrumbó al año siguiente. Otro local presentaba una tribuna de cartón con un mural simulando espectadores y algunas carreteras no salían ni llegaban a ninguna parte.  

Situación en el Perú

En Lima, durante el torneo local de fútbol, muchas tribunas permanecen parcialmente cerradas. En algunos casos, solo se permite la presencia de los hinchas de un equipo cuando se necesita que jueguen dos. Esta medida responde a la incapacidad de controlar actos violentos. En la televisión se observa que el fútbol en otros países representa una fiesta y un evento familiar. 

El 2018, para los partidos previos al mundial de Rusia que jugó la selección nacional de fútbol era casi imposible conseguir entradas. El Estadio Nacional tiene una capacidad aproximada de 65 000 personas, pero solo se vendieron 18 000, sin contar los palcos. Cada persona solo puede comprar hasta dos entradas y se controla el DNI hasta de los niños menores de diez años. 

A pesar de que la venta de entradas se realiza por sorteo, en las redes sociales pueden observarse selfis de grupos familiares de hasta seis miembros en las tribunas. Lo cierto es que miles de entradas de cortesía se ponen a reventa y al doble del precio de referencia. ¿Es consciente la Federación Peruana de Fútbol (FPF) de que las entradas se venden muy baratas? 

Para los Juegos Panamericanos Lima 2019, los boletos cuestan desde 20 soles. A 15 días de la inauguración, ya se agotaron entradas para los deportes más espectaculares. Sin embargo, los clientes VIP de las empresas auspiciadoras reciben entradas gratis para muchos eventos que quizás no les interesan. ¿Cómo debería repensarse el concepto o modelo de auspiciador para cambiar esta situación? Déjanos tu opinión.

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