¿Qué hacemos a partir de ahora frente al COVID-19?

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Para tomar las medidas más adecuadas frente a la epidemia, debemos contar con la mejor evidencia posible y ser creativos para lograr los mejores resultados.

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A pesar de que nuestra reacción como país frente al coronavirus fue tardía, también es verdad que las medidas de distanciamiento social han evitado que el escenario actual fuese peor. Tenemos acciones de contención, que buscan frenar el aumento de casos; y las de atención de casos confirmados, cuya eficacia depende del número de camas, equipos y personal con que cuentan los hospitales. 

Los grupos poblacionales son atendidos, según la gravedad del caso. Los que aún no han mostrado síntomas, deben permanecer en casa, mientras que los casos no graves serán atendidos en la Villa Deportiva de los Panamericanos y los casos graves, en el Hospital de Ate. Al mismo tiempo, el sector salud se encuentra en condiciones de exigencia extrema operativa que deben ser atendidas, que deja poco tiempo para la estrategia. Aun así, debemos dedicar algún tiempo al análisis de la situación. 

Pros y contras

A favor del país podemos mencionar que solo el 11.9 % de la población peruana es mayor de 60 años, en comparación con más de 22 % de la población italiana. Además, la densidad de población en Perú es 25 por kilómetro cuadrado, frente a los 200 por kilómetro cuadrado que tiene Italia, país europeo con las mayores cifras de contagios y muertes.



Pese a estas ventajas, la verdadera prueba llegará en invierto, con el aumento de casos de resfrío y más dificultades para diferenciar entre un caso de COVID-19 y otro de influenza común. A ello debemos agregar que un tercio de la población no tiene agua ni desagüe, que hace falta un sistema de atención primaria para seguir de cerca los casos positivos, que falta un sistema hospitalario adecuado y una verdadera red de atención, y también un sistema logístico de distribución de medicinas y equipos. 

A corto plazo

Es urgente implementar un sistema adecuado de identificación y cuarentena obligatoria de cada persona con resultados positivos a covid-19 y sus contactos. Además, como ya sabemos en qué zonas se concentran más personas mayores, podemos sectorizar mejor las medidas a tomar y monitorizar a este sector de la población para saber si desarrolla síntomas y reciban una atención oportuna. 

En los aeropuertos, es importante recoger la lista de todas las personas mayores de 60 años que ingresen o aquellas con factores de riesgo que vinieron de países donde se registran casos. A su vez, debe implementarse puestos de control para las zonas con mayores números de casos, es decir, un aislamiento más dirigido. 

El sector privado también puede aportar mucho en esta crisis y mejorar el nivel de calidad y de atención, así como las medidas de seguridad para evitar mayor diseminación. Desde ya, deben impulsarse medidas para mantener bajo el número de personas en espacios cerrados. El trabajo con las empresas es clave para empezar a cambiar los espacios de trabajo. Al mismo tiempo, los alcaldes deben mejorar el orden en mercados y otros lugares públicos, sobre todo, masivos. 

A mediano plazo

Parte del problema de ejecución presupuestal consiste en que los encargados del presupuesto para logística, planificación y atención al usuario no conversan entre sí. Para ello, pueden implementarse equipos itinerantes que se destinen a cada región y a cada pliego, para enseñarles a trabajar en equipo y potenciar su coordinación, es decir, que todos hablen el mismo lenguaje. 

Otro problema es el uso de la herramienta para calcular presupuesto por resultados (PPR). Su función es mediar la ejecución del gasto, sin preocuparse por el impacto de las actividades. Es crucial mejorar este aspecto, pero, hasta entonces, los encargados de cada pliego deben dominar esta herramienta y los equipos itinerantes también pueden ayudar en ese sentido. 

A largo plazo

Es necesario un trabajo más serio por parte de las autoridades locales y regionales para abastecer de agua y servicio de desagüe a toda la población. Además, debe evitarse el funcionamiento de centros de salud ineficientes, sin servicios básicos, con escaso personal profesional y sin equipos mínimos de protección. Solo deben funcionar aquellos locales bien equipados y abastecidos de medicinas. 

El Estado debe brindar más plazas para médicos especialistas y mejorar la malla curricular de las universidades con facultades de salud o ciencias humanas, para mejorar las competencias en manejo de coronavirus, pero también de tuberculosis, dengue, anemia y otras enfermedades prevalentes en el país. Ahora, más que nunca, necesitamos médicos que resuelvan las necesidades de la población. ¿Qué otras medidas hacen falta? Cuéntanos tu opinión.

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