Los costos hundidos y su impacto en la toma de decisiones

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La pandemia nos obliga a deshacernos de aquellos costos que ya no son relevantes para el crecimiento de nuestro negocio, como también para nuestra economía familiar.

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Los costos hundidos no deben formar parte de una decisión de inversión "racional". Pero ¿qué son los costos hundidos? Son aquellos en los cuales ya se ha incurrido. Fueron relevantes en el momento de su evaluación, pero ya no lo son más. Es probable que no se puedan revertir. Además, la decisión de revertir la inversión está sujeta a otra evaluación.

No es lo mismo referirse a costos fijos que a costos hundidos. Los primeros son recurrentes, se diluyen con el volumen de operación, suelen ser imprescindibles y demanda mucho tiempo reducirlos o variabilizarlos. Los segundos suelen ser una cadena que se arrastra y no permite la agilidad en la organización. Quienes optan por ellos cuentan los días para la llegada de la vacuna y regresar a una forma de hacer negocios que tal vez no llegue nunca. 

Nuevas estrategias

Por definición, el futuro es incierto. La velocidad con la que llegará y la forma que tendrá también son inciertas. Se presentarán nuevas oportunidades de atender al mercado. Los clientes y los consumidores también están evolucionando y muchos no querrán regresar a modelos de negocio que limitan las opciones basados en capacidades de espacio físico y aforos que los obligan a desplazarse inútilmente y que restringen sus opciones incluso geográficas.



Los costos hundidos también se aplican a las familias, que deben reorganizar su presupuesto con el nivel actual de ingresos y los nuevos gastos en que incurren.

La coyuntura actual de recesión y cambios vertiginosos en el mercado obliga a las empresas a repensar sus estrategias. La pregunta que deben hacerse es si los clientes y consumidores desean visitar sus locales de nuevo. ¿Qué mercados pueden atender? ¿Qué productos y servicios pueden ofrecer ahora? ¿Qué requiere el cliente o consumidor? ¿A qué precios? ¿En qué presentaciones? Los empresarios que insisten en hacer lo mismo, pero con mascarilla, tendrán meses muy complicados.   

Muchas empresas vieron reducidos sus ingresos en algún porcentaje, a los que deben ajustarse sin importar los costos hundidos. Sin embargo, algunos empresarios insisten en rentabilizar inversiones pasadas, basados en infraestructuras ahora en desuso y que no deberían guiar los planes de acción inmediatos ni a mediano plazo. Reinventarse significa liberarse del pasado y ver con optimismo las posibilidades futuras. 

Se requiere una mirada sincera y sin apasionamientos. Nuevas inversiones son necesarias en capacidades digitales, en capacidades y soporte al trabajo remoto y en capacidades de reparto a domicilio o destino. Pasado el momento de pánico, las empresas deben construir una nueva infraestructura. 

Se debe implementar un sistema de mensajería interna que apoye a los trabajadores en sus domicilios con documentos y materiales. No todo es digital o inmaterial. Existen riesgos en el ciberespacio, como fraudes y robos de identidad, de los cuales los trabajadores también deben estar protegidos, del mismo modo como se protegen a los clientes y consumidores.

Entorno familiar

Los costos hundidos también se aplican a las familias, que deben reorganizar su presupuesto con el nivel actual de ingresos y los nuevos gastos en que incurren. Al ajustarse a un nuevo presupuesto, dejarán de lado algunas actividades y las reemplazarán por otras que signifiquen menos egresos o mayores recompensas. Por ejemplo, la cuota de ingreso elevada y no recuperable a una asociación deportiva que no se usa y cuya mensualidad ya no puede pagarse es un costo hundido. 

En el ámbito familiar, por otro lado, no todas las decisiones deben ser racionales. Existen sentimientos y tradiciones que se imponen, calificando las alternativas como insensibles o dolorosas. Sin embargo, todos los gastos recurrentes, nuevos, necesarios y suntuarios, se sustentan en las mismas fuentes de ingreso. Si estos se han visto reducidos, será importante transformar los gastos en inversión. 

Es tiempo de armar una verdadera oficina en casa, contratar un servicio de internet de calidad, comprar sillas y mesas de escritorio y computadoras. No es óptimo seguir usando laptops más apropiadas para las manitos de un T rex, cuando se puede trabajar y estudiar mejor con un monitor grande y un teclado ergonómico. Total, no vamos a regresar a trabajar a una cafetería por mucho tiempo. Y tú, ¿puedes identificar qué costos hundidos arrastras? Déjanos tu opinión.

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