¿Los ejecutivos son bienvenidos con sus hijos?

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Muchas empresas de servicios no saben cómo actuar cuando sus clientes pertenecientes a su público objetivo primario cambian de rol. Tal es el caso de los ejecutivos padres de familia.

Está claro que las empresas de servicios que han decidido segmentar a los ejecutivos lo han hecho porque se trata de un nicho de mercado con alto poder adquisitivo. Y su consumo no solo se explica por sus ingresos, ya que en muchos casos estos gastos son directamente asumidos por sus empresas. Para atender a este nicho de mercado han sido diseñados servicios exclusivos: de transporte, salones de espera en los aeropuertos, hoteles, business centers, spas y otros servicios dirigidos específicamente para ellos.

Sin embargo, hemos notado que estos servicios no son los mismos cuando estos ejecutivos viajan con sus hijos. Estos servicios exclusivos no están diseñados -en la mayoría de los casos- para los ejecutivos acompañados por niños. Así, los servicios de transporte (remises) no son suficientemente grandes para toda una familia; son pocos los salones de los aeropuertos que cuentan con un espacio diseñado para niños; las suites presidenciales no tienen habitaciones para menores de edad y los centros de negocios están lejos de ser espacios atractivos para infantes. Es más, muchas veces los proveedores de estos servicios piensan que la presencia de los niños en estos lugares podría incluso incomodar al resto de usuarios.

Entonces, cuando se presente un ejecutivo con sus hijos ¿qué deberán hacer las empresas proveedoras de servicios exclusivos para ellos?

Lo mejor será diseñar espacios modulares que permitan atender a los ejecutivos solos y a los ejecutivos con familia. Esto será posible si los espacios, la infraestructura y los recursos de la empresa lo permitan. También deberán establecer protocolos de comunicación para indicarle al ejecutivo con familia que tiene un espacio reservado para él diferente al que está acostumbrado. Por último, este espacio reservado deberá ser rápidamente identificable, para que los niños se dirijan directamente hacia él.

En conclusión, de lo que sí podemos estar seguros es que los ejecutivos que viajan con familia no dejan de ser ejecutivos, pues están acostumbrados a los servicios preferenciales y al trato exclusivo. Y si un ejecutivo se siente bien atendido con sus seres más queridos, premiará con su fidelidad al establecimiento asistiendo con mayor frecuencia y recomendándolo.



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