¿Cómo recuperar la confianza del turista interno y externo en la nueva normalidad?

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A raíz de la nueva campaña del Mincetur para promover el turismo interno desde octubre, es clave considerar algunos aspectos en el perfil del turista nacional para asegurar su éxito.

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El impacto de la pandemia de la COVID-19 en la actividad turística del Perú ha sido grave. Según la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), solo entre el 1 de enero y el 15 de marzo, antes de la pandemia, apenas ingresaron USD 600 millones en este sector. Esta cifra dista mucho de los USD 6800 millones al año que representaba el turismo interno para los negocios involucrados antes de la pandemia.  

En este contexto, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo anunció recientemente que, a partir del 15 de octubre, lanzará la campaña "Estamos próximos a volver" para impulsar el turismo interno en el país. Su éxito permitirá generar oportunidades de empleo relacionadas con la actividad turística, el transporte privado (taxi) u otros servicios, como restaurantes o venta de artesanías. 

Los trabajadores, en principio del sector público, tendrán la facilidad de tomarse un viernes como día libre para viajar a alguna de las cinco regiones que incluirá la campaña en esta primera etapa: Tumbes, Piura, Lambayeque, Loreto y Ucayali. El desafío es asegurar que el trabajador que solicite este beneficio realmente visite estos destinos y no lo aproveche solo para descansar en su hogar durante todo el fin de semana largo.  

Desafíos principales

El primer reto es asegurar a los beneficiarios que el viaje a realizar es seguro, tanto para ellos como para sus acompañantes. Si bien las regiones mencionadas destacan por poseer espacios naturales abiertos para evitar aglomeraciones, también es importante que sus aeropuertos y terminales amplíen los espacios de espera y desembarco, y que sus sistemas de salud respondan ante cualquier emergencia.



Los aeropuertos y terminales de las regiones incluidas en la campaña deben ampliar los espacios de espera y desembarco, mientras que sus sistemas de salud deben ser capaces de responder ante cualquier emergencia.

Por el lado del turista, hoy hay muchas personas que trabajan de manera remota y a muchas se les adelantaron las vacaciones, por lo que ya no podrán tomarlas en lo que resta del año. Debido a ello, si un trabajador del Estado tiene una pareja que trabaja para el sector privado, no podría llevarla consigo. En caso de tener hijos, la situación será más complicada, por el temor a que pierdan aún más clases en el escenario actual.

A todo ello debemos sumar que casi todas las organizaciones suelen aprovechar los viernes para cerrar las actividades pendientes de la semana y planificar las siguientes. Ello acarrea mucha presión al trabajador, tanto del sector público como del privado, quien no podría tomarse el día libre por el riesgo de que su ausencia impacte de forma negativa en el desempeño de la empresa.

Una solución serían los feriados del 8 de octubre y el 8 de diciembre. El primero cae jueves, por lo que podría extenderse un puente hasta el domingo. El segundo cae un martes, lo que permitiría empezar el puente desde el sábado anterior. Otra opción es adaptar casos como el de Costa Rica, cuyos feriados de este año y el siguiente se moverán a los lunes, lo que facilita programar fines de semana largos.

Acciones clave

A partir del próximo año, Mincetur también ejecutará una nueva campaña para captar el ingreso de turistas extranjeros. Si bien la infraestructura turística habrá logrado recuperarse parcialmente gracias a la reactivación del turismo interno, los retos para captar visitantes de otros países serán mucho mayores. 

Todo turista extranjero revisará las cifras de contagios por COVID-19 en los destinos adonde le gustaría viajar. En el caso de Latinoamérica, casi todos los países presentan cifras en rojo. En este escenario, es crucial desarrollar una campaña potente con la marca país para promocionar al Perú como un destino seguro, ya que es muy probable que todos nuestros vecinos hagan lo mismo. 

No obstante, cada aspecto positivo que se muestre en esta campaña debe cumplirse en la realidad. El Estado debe preocuparse por cuidar la salud de todo visitante y garantizar el cumplimiento de las medidas de seguridad en las zonas turísticas. Ahí radica el mayor desafío del Gobierno: desarrollar ventajas competitivas para recuperar la confianza de los turistas. ¿Qué medidas añadirías para lograr este objetivo? Déjanos tu opinión.

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