
Una cultura organizacional corresponde a un sistema de creencias que comparten todos los miembros de una compañía. De acuerdo con sus características, puede ser flexible o rígida. Las culturas flexibles permiten una mayor participación, integración y desarrollo de los empleados. Ello tiene consecuencias directas en el incremento de su productividad y, al mismo tiempo, permite atraer un mejor talento.
Al respecto, Pedro Castellano-Masías, docente del curso Head Hunters: Cazadores de Talentos del PEE de ESAN, sostiene que "muchas empresas tienen claro que su éxito está en manos del equipo humano". Es el talento de las personas lo que hace posible un negocio rentable, seguro, y sostenible". De acuerdo con el experto, son las compañías con una cultura flexible, que promueve el desarrollo del personal y el descubrimiento de nuevas habilidades, las que tienen éxito a largo plazo.
Por el contrario, una cultura rígida se basa en el cumplimiento de normas determinadas, roles específicos y objetivos delimitados. Las organizaciones que manejan este tipo de culturas encuentran difícil el trabajo con cazadores de talentos, ya que estos buscan individuos con las mejores cualidades para que destaquen en sus posiciones. Por el contrario, las empresas rígidas no fomentan su desarrollo, sino lo limitan. "Así como una gran semilla necesita tierra fértil para ofrecer sus frutos, los talentos necesitan un contexto en el cual dar lo mejor de sí mismos", explica Castellano-Masías.
Para el académico, "el talento humano se desarrolla, florece y se transforma continuamente cuando está en un contexto acogedor, desafiante y gratificante". En ese sentido, los mejores talentos pueden desempeñarse exitosamente y aportar para el éxito de la compañía cuando esta posee una cultura flexible, que brinda espacios de oportunidad e innovación.
Asimismo, Castellano-Masías agrega que muchas organizaciones buscan personal nuevo y creativo, para luego subordinarlos a las costumbres y prácticas tradicionales. Esto es un ejemplo de cultura rígida y puede generarle al empleado frustración y desgano. "Estas empresas atraen por sus atractivos y promesas a talentos con potencial. Luego, los neutralizan y frustran con políticas restrictivas, temerosas de la incertidumbre, afincadas en éxitos pasados y sometidas a líderes idealizados". Por consiguiente, el éxito tanto del trabajador como de la compañía se ve mermado.
Ante este panorama, los cazadores de talentos deben asegurarse de poner a sus reclutas en tierra fértil, asegurando su futuro y brindándoles oportunidades reales. "Los headhunters deben identificar las principales amenazas a las carreras de sus reclutas, reconociendo las culturas fuertes e intolerantes a la incertidumbre, el cambio, y la diversidad".
Las estructuras rígidas y las jerarquías excesivamente complejas son cosas del pasado. Los empresarios y ejecutivos de hoy quieren trabajar en organizaciones flexibles, innovadoras y amigables. Deben ser flexibles, fomentar la creatividad, e inyectar pasión e ideas nuevas en el lugar de trabajo. Aquellas que cumplan con estas características siempre tendrán una ventaja en el campo empresarial.
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Fuentes:
Entrevista a Pedro Castellano Masías, docente del curso Head Hunters: Cazadores de Talentos en ESAN.
Redalyc. "La cultura organizacional en el contexto de la globalización". Apuntes Universitarios.
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