
¿Qué características propias tiene el sector energético latinoamericano y/o peruano?
La primera característica que tiene es la disimilitud entre todos los países, porque al mismo tiempo que tenemos a Venezuela, que es parte de la OPEP y produce 2.5 millones de barriles al día; Chile y Uruguay son importadores netos.
Sacar conclusiones de la región como un todo es bastante peligroso, por lo que hay que tener bastante cuidado con el análisis. Por eso es mejor abordar el tema país por país antes que sacar conclusiones de un todo que no es homogéneo.
No obstante, hay una característica que sí comparten los países de la región, especialmente los de la cuenca amazónica, y es que ha habido en ellos movimientos bastante fuertes que se oponen al desarrollo porque afecta al medio ambiente. Estos son grupos que han probado tener bastante poder de detener los proyectos y hacerlos complicados. En cierto modo es válido lo que reclaman, pero lamentablemente detiene el ritmo de la inversión extranjera.
El caso del Perú es paradigmático porque desde el descubrimiento de Camisea se demoró bastante la negociación. Y es que cuando se descubre gran cantidad de gas en un país sin un mercado desarrollado para este combustible se crea un reto, pues no hay a quién venderle el gas. Después, el Perú tomó la decisión de construir la planta de licuefacción del gas para venderlo al exterior mientras se iba desarrollando su mercado interno.
Es un poco extraño el caso del Perú, el cual teniendo tanto gas sigue importando grandes cantidades de petróleo del Ecuador.
Sí, es un caso bastante peculiar. A pesar de ello, he visto que hay fuertes planes para reemplazar combustible líquido por gas donde se pueda. La naturaleza es así, no necesariamente un país que posea grandes cantidades de gas las va a poseer de petróleo.
Un caso ícono es el de Qatar, el cual a pesar de estar ubicado en una zona petrolera no tiene una gota de petróleo, pero en cambio tiene ingentes cantidades de gas.
Por un lado, están el gobierno y los inversionistas, y por el otro, los defensores del medio ambiente. ¿Hay un punto medio en el cual se puedan conjugar ambas opciones sin que ello signifique una destrucción del medio ambiente, pero tampoco un alto al progreso?
Personalmente creo que sí. Especialmente porque ello ya se ha dado en países desarrollados como Canadá, Australia y Noruega. En estos países grupos conocidos como las firstnations, que son los indígenas de dichos países, llegaron a acuerdos con el gobierno y la empresa privada, logrando compromisos para cuidar el medio ambiente y producir desarrollo, tanto para ellos como para todo el país.
En países de la región a veces más que una inquietud por el medio ambiente, es una inquietud por salir de la pobreza. Llega un proyecto a la selva donde el Estado nunca estuvo presente y la gente quiere reivindicar sus derechos de alguna manera. A veces el tema de la defensa del medio ambiente puede ser auténtico, pero también es manipulable por ONG o partidos políticos.
Cuando se ve afectado un estilo o modo de vida, la gente se opone. En el Perú se puede ver la oposición a la construcción de plantas hidroeléctricas en ciertas zonas, a pesar de que este tipo de energía es mucho menos dañina para el medio ambiente. Hay una oposición tan grande que debe ser tomada en cuenta a la hora de plantear los proyectos.
¿Qué ejemplos se deberían seguir de otros países para lograr un acuerdo que beneficie a todas las partes involucradas?
Cabe decir que ese proceso de entendimiento tampoco fue fácil. En realidad fue bastante complicado y tortuoso. Hay que tener claro que debe haber gran sinceridad en las partes: sentarse a la mesa y que cada una de ellas diga sus reales aspiraciones.
Mi experiencia con grupos indígenas en Colombia es que las partes se sientan a hablar, pero no son transparentes en la conversación. No se dicen las reales aspiraciones. Muchas veces sucede que algunas aspiraciones se satisfacen y luego de que se cumple con conceder los requerimientos, aprovechan para pedir algo más.
Uno debe ser muy honesto y el Estado debe estar presente. Esto es muy importante porque en nuestros países muchas veces se da la figura de que el Estado deja a la empresa que va a realizar el proyecto la responsabilidad para lograr un entendimiento con las poblaciones originarias.
Eso no funciona y generan conflictos de suma cero. Por ello, el Estado debe participar más en la negociación y solución de conflictos.
A nuestros lectores, ¿qué considera usted que deben hacer las empresas del sector energía para mejorar sus relaciones con las comunidades y lograr el apoyo de estas para sus proyectos?
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