
En abril último, al registrarse una inflación del 0.68%, el índice de precios al consumidor (IPC) tuvo un incremento anualizado del 3.34% y sobrepasó la meta establecida por el Banco Central de Reserva (BCR), que busca mantener la evolución anual de los precios dentro de un rango entre el 1% y 3%.
Anteriormente indicamos que la inflación en marzo registró una tasa del 0.70%, la más alta desde junio del 2008 (0.77%), en tanto en el primer trimestre acumuló un incremento del 1.48% y en términos anualizados llegó al 2.66%, acercándose a la parte superior del mencionado rango meta.
Estos incrementos ocurrieron pese a que desde hace varios meses el instituto emisor viene tomando medidas de ajuste en la política monetaria con la finalidad expresa de evitar que las alzas de los precios internacionales de alimentos y combustibles eleven las expectativas inflacionarias de los agentes económicos internos en un contexto de alto crecimiento de la demanda interna.
Dichas medidas incluyen tres alzas consecutivas en las tasas de encaje promedio aplicadas a los depósitos en moneda nacional y extranjera en 0.5 puntos porcentuales; así como un ciclo de alzas de la tasa de interés de referencia.
Al parecer, esas medidas ya estarían surtiendo un efecto. Recientemente, el ministro de Economía y Finanzas, Ismael Benavides, afirmó que la inflación en los primeros días de mayo cayó a 0.10%, una cifra mucho menor a los resultados de mayo del 2010 y del 2009.
El titular del MEF precisó que el resultado parcial de mayo representa una tercera parte del registrado en abril último y que la inflación acumulada sigue presionando el rango meta establecido para este año por el BCR. Sin embargo, también hay razones que apuntan a pensar en un próximo incremento en la tasa inflacionaria. Veamos por qué.
En meses anteriores el incremento de precios en Perú no era generalizado sino explicado por uno o dos grandes grupos de consumo, especialmente alimentos, debido a que en los últimos 12 meses los precios internacionales del trigo y maíz aumentaron aproximadamente 90% y del aceite de soya y azúcar en cerca del 50%.
En abril la variante es que se registra una generalización de alzas de los precios aunque con una mayor incidencia en los alimentos, cuya evolución explica el 70% del resultado mensual.
Donde debemos poner especial atención es en los precios internos de los combustibles. Estos se mantuvieron estables porque fue suspendida la actualización de la banda de precios hasta junio próximo. En consecuencia, lo que se vendría es un ajuste desde la última actualización hecha en enero pasado, el precio internacional del petróleo aumentó en 22% como resultado, en buena medida, de las tensiones en el Medio Oriente.
Un ajuste o "desembalse" en los precios de los combustibles tendría como consecuencia un aumento de por lo menos medio punto porcentual sobre el ritmo de la inflación anual, pasando del 3.3% al 3.8%, proyecta el Departamento de Estudios Económicos del Scotiabank.
Cabe indicar que este resultado no considera el efecto multiplicador de los precios de los combustibles sobre el resto de la canasta de consumo. Así, la inflación podría superar este año el 4%.
Al respecto, Jorge Guillén, profesor de la Maestría en Finanzas de ESAN, consideró evidente que este año superaremos la meta de inflación establecida por el BCR. "Las presiones al alza en los alimentos y la creciente demanda interna han provocado esta situación, a pesar de los intentos del ente emisor por mantener al alza la tasa de referencia de política monetaria", señaló.
Guillén previó también que el próximo gobierno tendrá que lidiar con este problema junto a los dilemas cambiarios que surgirán como consecuencia de la subida de tasas de referencia.
Y usted, ¿qué opina? ¿La inflación quedará este año dentro del rango meta o será mayor al 3%?
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