"¿Cómo asegurar un futuro prometedor para la región?"

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Ésta y otras interrogantes fueron debatidas durante el octavo Foro Económico Mundial (WEF), en su versión para América Latina. Un evento llevado a cabo en Lima, pero que al parecer pasó casi desapercibido para muchos peruanos. ¿Qué se expuso al respecto y cómo mantener esta senda de crecimiento económico?

foroeconomicomundial_carcamo.jpg El Perú es el país que más ha crecido en la región y por ello hoy es el centro de atención de empresarios de todo el mundo. Esto ha permitido atraer inversiones con tecnología, know-how, industrias modernas y dejar de ser un país que exporta minerales, productos agrícolas y materias primas sin valor agregado.

Sin embargo, también hay malas noticias. En el Foro Económico Mundial, el presidente Ollanta Humala declaró que en los 70 había el máximo estatismo y ahora el Estado peruano se ha reducido a su mínima expresión. Estos comentarios generaron temores en el mercado, la caída de la Bolsa de Valores y, obviamente, el incremento del tipo de cambio.

¿Quién lo ha informado tan mal? ¿Comparado con quién? ¿Con Cuba, Venezuela o Argentina? ¿En los 70? Hubo estatismo hasta los años 90, solo la hiperinflación y la crisis económica acabaron con el gran Estado-Empresario. No obstante, todavía tenemos un Estado paquidérmico, que frena nuestro crecimiento y que se ha reservado "estratégicamente" para sí servicios esenciales, como:

Seguridad: empresarios extorsionados, pago de cupos, asaltos, asesinatos, sicariato, Conga y otras protestas con fines político-económicos. Educación pública de pésima calidad: 11 años casi desperdiciados con el costo que ello implica y que los egresados no entiendan lo que leen, al extremo de que la mitad de los peruanos, incluyendo los sectores C, D y E, se han visto obligados a gastar hasta el 30% de sus ingresos en una educación privada.

Ni que decir del sector Salud. Tenemos hospitales terminados hace años que aún no empiezan a operar, sin medicamentos, con equipos obsoletos y técnicos que no saben operar las nuevas adquisiciones. Justicia, con relativamente altos sueldos, pero con resoluciones absurdas, corrupción y poca transparencia, y cárceles que sirven para formar "mejores" delincuentes.

Fuerzas armadas con armamento obsoleto. Agua y saneamiento atrasados, con pocas inversiones y tarifas anti-técnicas, que en forma creciente nos restan competitividad y ahuyentan inversiones. Empresas públicas muy ineficientes, que sirven para comprar gratitudes y votos.

No sigo listando, pero definitivamente necesitamos que se continúe la reforma del Estado de manera que podamos exigir mejores servicios y penalizar los incumplimientos; es decir, que el Estado se convierta en regulador y no en empresario.

Hacer anuncios que afectan la estabilidad jurídica ahuyenta las inversiones privadas, como el tema de puertos, la compra de Repsol o el fortalecimiento de Petroperú. El gobierno no puede convertirse en un competidor con ventaja o distorsionar el mercado controlando precios y otras políticas que ya han fracasado en el país.

sumillas_carcamo_wef.jpg A pesar de los viajes, eventos y discursos para atraer inversiones privadas y de la extraordinaria coyuntura favorable que vive el Perú, Proinversión ha paralizado y retrasado los principales proyectos desde hace dos años.

Aún en los contratos ya firmados y en ejecución, como en el sector Salud, muchos funcionarios del actual gobierno y de sus empresas públicas obstaculizan las inversiones y el cumplimiento de los contratos, sea por razones ideológicas (gente de izquierda adversa a la inversión privada), económicas (truncar los contratos para realizar ellos las inversiones y gastos, y así poder contratar y decidir) o de incapacidad, desconocimiento, alta rotación y temor, frustrando los beneficios que los peruanos esperamos y poniendo en riesgo la credibilidad y confianza del mundo en nuestro país.

Para lograr reelecciones se necesita pobreza, demagogia y asistencialismo y eso lo saben todos los simpatizantes de la vieja izquierda, aquella de la Gran Transformación. Esta, le "quita al rico para darle al pobre", regala pescado y no enseña a pescar, y con ello convierte a un país desigual en un país de todos iguales, todos pobres.

Espero que el gobierno no caiga en la tentación del poder y deje que la economía siga creciendo en un siglo XXI de libre mercado, sin barreras o fronteras para las inversiones y el conocimiento. Para ello debe remover de sus cargos a aquellos que están saboteando y frenando las inversiones.

¿Qué opina usted respecto al estatismo, a la intervención del Estado como competidor en actividades económicas?



Esta entrada contiene un artículo de:
Enrique Cárcamo Cárcamo
MBA, ESAN, Diploma en Gestión y Dirección de Empresas, PUCP. Ingeniero Civil Colegiado,  PUCP. Consultor especializado en procesos de concesión de infraestructura. Amplia experiencia en el sector transportes.
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