COVID-19 en el Perú: El universo paralelo

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A un año del inicio de la primera cuarentena total en el Perú, "después de la guerra, todos son generales", reza el dicho. A continuación, un repaso de cómo hubiera sido un universo paralelo en el país.

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Han transcurrido más de 365 días desde el inicio de la primera ola de la pandemia en el Perú. Hemos padecido una de las cuarentenas más estrictas y prolongadas del mundo, así como una segunda ola más agresiva. Ahora pareciera fácil imaginar un escenario que la mayoría hubiera deseado que ocurriese. Como dicen, soñar no cuesta nada.

Primer escenario

A 100 kilómetros de la capital, en la zona andina del país, vive un agricultor llamado Eustaquio. Tiene 45 años, primaria incompleta y hace tres días padece un resfriado, con fiebre y tos seca. En base a lo que había escuchado repetidamente por la radio local, ya que en su comunidad no hay televisión, decide realizar una teleconsulta por su celular con María, técnica sanitaria de una posta de salud ubicada a 30 minutos de viaje a pie.

María, previamente capacitada, sospecha de un caso de la COVID-19. Mediante una teleinterconsulta al atender a Eustaquio, el médico ubicado en el hospital confirma el diagnóstico y pide aplicar el protocolo establecido previamente por el Ministerio de Salud (Minsa). Ello incluye el monitoreo constante con el pulsioxímetro que Filomena, promotora de salud de su comunidad, le entregará a Eustaquio y que les enseñará a usar a él, su esposa y a sus dos hijos, reiterandoles la necesidad de su aislamiento domiciliario. 



Si los candidatos explicaran cómo lograr un escenario favorable los próximos cinco años, diferente a lo que ya se ha vivido en el Perú, tendrían los votos asegurados.

Al día siguiente, María acude a la casa de Eustaquio y le toma la muestra, a fin de que el laboratorio de la red de salud pueda realizar la confirmación correspondiente. A los dos días, el laboratorio confirma el diagnóstico y, de inmediato, el resultado es comunicado en paralelo vía mensaje de texto a los celulares de Eustaquio, María y Filomena.

Segundo escenario

Eustaquio evalúa si puede quedarse aislado en casa. Aparentemente, no. Él se lo informa a Filomena, promotora de salud. Ella, en coordinación con la Gerencia de Desarrollo Social de la municipalidad distrital, efectúa ese mismo día el traslado de Eustaquio al local habilitado con anticipación para estos casos. Obviamente, María, la técnica de la posta, también se entera del traslado.

Dado que Eustaquio es cabeza de familia y el único que genera ingresos, la municipalidad lo apoya con un bono de supervivencia para un mes, establecido por el Gobierno central para estos casos. Jesusa, esposa de Eustaquio, es notificada ese mismo día y, al día siguiente, desde el tambo de su comunidad, recibe el bono en su billetera virtual. En paralelo, la UGEL monitorea la continuidad de la educación a distancia que reciben los hijos de Eustaquio en casa, donde Jesusa los cuida.

En un horario predeterminado, la conectividad provista por el proyecto regional de banda ancha, ya en operación, permite que Jesusa y sus hijos se comuniquen con Eustaquio por videollamada para saber cómo está. Sin embargo, su estado de salud empeora y Carla, doctora del centro comunitario de vigilancia, vía teleinterconsulta, decide su traslado al hospital regional. 

Ese mismo día, con la unidad de transporte prevista por la municipalidad para estos casos, Eustaquio es trasladado, recibido e internado de inmediato en la unidad de cuidados intensivos (UCI) del hospital por su saturación de oxígeno menor del 85 %. Su salud mejora y se recupera en tres semanas. 

A diario, Jesusa es informada del estado de su esposo a través del servicio de teleorientación por videollamada que la Gerencia Regional de Salud implementó para estas situaciones. Asimismo, ella y sus hijos son telemonitoreados en su estado de salud por Filomena, promotora de salud, en coordinación con María, técnica de la posta, revisando el autoreporte diario, mediante mensaje de texto, de su saturación de oxígeno y otros signos vitales. 

Los hijos de Eustaquio fueron asintomáticos y su esposa tuvo un cuadro moderado durante unos días, por lo cual se dispuso de forma oportuna el oxígeno en su domicilio, provisto por el centro comunitario de atención. Transcurrido un mes, Eustaquio regresa a su hogar convaleciente y con descanso médico por 30 días más. Automáticamente, a partir de su alta registrada en su historia clínica electrónica, se activa un bono adicional de supervivencia. Eustaquio y su familia están tranquilos.

Tercer escenario

Las vacunas comienzan a llegar al país. Previamente, los medios de comunicación masivos, en conjunto, desarrollaron una consistente campaña educativa sobre los beneficios de la vacunación. Asimismo, los candidatos presidenciales apoyaron pública y repetidamente los mensajes a favor de la vacunación. 

Las encuestas señalan que el 90 % de la población está ansiosa por vacunarse. Los 500 habitantes de la comunidad de Eustaquio también. Ellos usan de forma permanente su doble mascarilla y cumpliendo las otras medidas de bioseguridad postergan, con mucho pesar, sus fiestas patronales y las tradicionales corridas de toros.

Con Filomena a la cabeza, en la comunidad identifican el orden de la población a vacunarse. María, sus dos compañeros en la posta de salud y también Filomena, reciben la telecapacitación respectiva, la congeladora solar y otros equipos de conservación para las dosis de vacunas, así como la explicación de cómo funciona, vía celular, el automonitoreo y reporte de reacciones adversas posteriores a la vacunación para los miembros de la comunidad.

La municipalidad ya dispuso el uso de sus camionetas para el transporte correspondiente, en especial hacia los lugares donde personas adultas mayores no pueden movilizarse. Es un hecho que la vacunación será un éxito en la comunidad.

¿Qué sucedió en el mundo real?

  • Pese al avance global, en el país se registra un retraso en el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). Por ejemplo, la demora en la operación de los proyectos regionales de banda ancha, aún impide la conectividad para la salud digital y la teleeducación.

  • La cuarentena y la ayuda económica. Los bonos llegaron retrasados y con desorden. 

  • Los gobiernos locales y regionales evidenciaron su ausencia y sus limitaciones.

  • La organización comunitaria en salud demoró su incorporación en la pandemia.

  • Sobre la disponibilidad de oxígeno, el caso de las plantas no entregadas por la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). 

  • En salud mental, la fatiga pandémica es, para varios, una excusa para incumplir las medidas sanitarias.

  • Se pasó de 100 a 2 000 camas UCI, pero no fue suficiente. Se arrastran años de ineficiencia y corrupción en la inversión en salud.

  • La gestión de recursos humanos en salud (RHUS) fue un problema persistente, tanto por su distribución inadecuada como por su insuficiencia, a nivel de especialistas.

  • Pese al retraso en la llegada de las vacunas, el escándalo del Vacunagate y el aprovechamiento político, por fin empezó la campaña de vacunación.

  • El tiempo en familia, según la situación económica de cada hogar, pudo ser bueno y, otras veces, contraproducente.

  • Exceptuando al gran grupo poblacional que, por supervivencia, rompió las medidas de aislamiento, otra parte de la población ha demostrado un mal comportamiento y un incumplimiento de las medidas de prevención.

Si los candidatos a la Presidencia y al Congreso anunciaran y explicaran cómo evitar lo ocurrido y lograr que los escenarios planteados fuesen una realidad en sus cinco años de gestión, tendrían los votos asegurados. ¿Qué otros aspectos consideras que deberían asegurar? Déjanos tu opinión.

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