Tokens no fungibles (NFT): la última moda es virtual

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Los tokens no fungibles (NFT) han captado la atención de la industria de la moda, por tratarse de archivos digitales encriptados en blockchain y que pueden comercializarse como si fueran piezas de arte.

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En artículos anteriores, comentamos que el blockchain, sin duda, cambiará la forma de producir y comercializar la moda. Esta cadena de bloques no es más que un sistema de datos que se encuentra en una base de datos online donde se registran, mediante códigos, diversas transacciones como si fueran un asiento registral, y se vuelve inamovible, inmodificable y perfectamente ejecutable, y se comparte de manera simultánea y cronológica.

Tenemos como ejemplo a Aura de Blockchain Consortium, fundada por el grupo LVHM, Prada y Richemont, que permitirá la trazabilidad del producto desde su creación y conceptualización, pasando por toda la cadena de suministro, fabricación, distribución y comercialización, hasta que el producto se encuentre en el ropero del cliente. Por ese motivo, se señala que, al controlar toda la cadena, se evitarán los faltantes de los productos y, más bien, esos productos serán vendidos en canales autorizados, lo que disminuirá el riesgo de plagio y aumentará la rentabilidad de las marcas al vender productos originales.

También tenemos las etiquetas inteligentes (TAG Blockchain) que permitirán al consumidor obtener, mediante un escaneo de un código QR, información sobre el producto. Por ejemplo, puede averiguar dónde, cuándo, quién y con qué materiales se produjo su prenda. Incluso podrá agregarse la historia de la marca y su buen gobierno corporativo, con lo que se obtendrá la debida transparencia. Esta es una de las principales características de la sostenibilidad en la industria de la moda.

Por otro lado, no podemos dejar de mencionar a los tokens, que consisten en la transformación y representación de un activo u objeto físico en digital. Se utilizan como seudomonedas en el mundo digital, es decir, sustituyen las monedas físicas por las digitales. A esto se le conoce como tokens fungibles. Sin embargo, lo que estamos por explicar es la última innovación. Me refiero a los tokens no fungibles, que en sus siglas en inglés se les conoce como los NFT y que no son más que archivos digitales, únicos, exclusivos e irreproducibles que garantizan su autenticidad mediante su certificación, es decir, los NTF no son el contenido en sí mismo, sino una forma de verificarlo.

Cabe indicar que, hace un par de años, la industria se dio cuenta de que el mundo virtual era un nicho por explotar, sobre todo si se quería llegar a las generaciones millennial y Z. Empezaron a crearse avatares o modelos virtuales, es decir, que no son de carne y hueso, sino inventadas, donde la más conocida es Lil Miquela, con más de dos millones de seguidores. Ella modela prendas de diseñadores famosos. Asimismo, las modelos avatares han sido usadas, incluso, por diseñadoras peruanas, como Anaiss Yucra o Camile De Fago, en sus colecciones.

Luego se dieron cuenta de que estas nuevas generaciones son apasionadas de los videojuegos. En 2016, Nicolas Ghesquiere, creativo de Louis Vuitton, convirtió a una heroína virtual en su nueva musa para lanzar su colección de primavera verano 2016. Se trataba de Lightning, personaje del videojuego Final Fantasy XIII. A su vez, Balenciaga ha creado, el año pasado, ropa virtual para el videojuego Afterworld: The age of tomorrow. Asimismo, el 13 de abril de 2021, H&M lanzó a su embajadora de marca Maisy Williams y la convirtió en avatar para el juego Animal Crossing, donde el jugador puede comprar ropa virtual y vestir a su avatar. Es decir, primero la colección se lanza de manera virtual y luego se comercializa de manera física.



Los tokens no fungibles son archivos digitales, únicos, exclusivos e irreproducibles que garantizan su autenticidad mediante su certificación.

Y es que esta pandemia ha demostrado nuevas alternativas de promoción y venta de prendas, ya sea a través de desfiles virtuales o videos, como los que presentó Gucci Fest el año pasado, hasta el uso de videojuegos como una estrategia de los diseñadores de marcas de lujo para llegar a un público diferente al que estaban acostumbrados. A su vez, las compañías de videojuegos han incluido una sección en la que sus jugadores pueden adquirir prendas para vestir a sus personajes favoritos. Un negocio win-win para ambas partes. Sin embargo, también puede adquirirse moda virtual. Por ejemplo, Gucci, a través de su aplicativo, permite al usuario vestir diseños de zapatillas de realidad aumentada. Asimismo, la página www.dressx.com permite subir una foto, ver cómo queda la prenda virtual, comprarla y subir la foto en las redes sociales, mientras que https://www.thefabricant.com/ permite adquirir prendas virtuales.

Todo empezó en marzo de 2021, cuando la casa de subastas Christie's vendió la primera obra de arte virtual de NTF, durante una subasta, por la suma de USD 69 346 250. Este token encriptado con la firma del artista en una cadena de bloque permite a los vendedores y compradores verificar su autenticidad y propiedad.

La industria de la moda es la que sigue en el uso de los NTF, ahora más conocidos como los Fashion NTF, que son archivos digitales encriptados en blockchain y que pueden subastarse o comercializarse como si fueran piezas de arte. Se caracterizan por ser auténticos, originales, exclusivos, únicos e imposibles de reproducir y, por ello, también podrán ser transferidos o revendidos de manera virtual. Como su origen es el blockchain siempre se tendrá la trazabilidad del producto y se conocerá al propietario, quien tendrá la clave única para acceder al archivo digital. Es importante precisar que los derechos de autor son de quien los ha creado, no transmitiéndolo al comprador, salvo que lo indique de forma expresa. Entre las páginas webs que venden NTF podemos encontrar a https://opensea.io/ o https://yh.io/.

Asimismo, la Semana de la Moda de París, realizada del 25 al 27 de junio de 2021, celebró una alianza con el consorcio de certificación digital Arianee mediante el lanzamiento de un piloto de NFT para hacer de París la capital de los Fashion NFT al vender prendas de vestir como si fueran obras de arte, a través de un archivo digital único, el cual puede ser compartido en las redes sociales y en realidad aumentada. Solo los miembros acreditados podrán acceder a este tipo de experiencia y todo gracias a la tecnología del blockchain.

En conclusión, se abren dos posibilidades de negocio en el mundo de la moda: el físico, en el que se realizarán las compras reales, y el virtual, donde se consumirá mediante compras digitales. Y a usted querido lector, ¿le gustaría comprar moda virtual? Déjanos tu opinión.

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