Transgénicos dividen al Ejecutivo

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Iniciado el debate en torno a los transgénicos, las ideas todavía no están claras en el Poder Ejecutivo. Dos ministerios tienen posiciones discrepantes al respecto. Conozcámoslas.

El martes 3 de abril se presentaron ante la Comisión Agraria del Congreso el entonces ministro de Agricultura, Rafael Quevedo, y el titular del Ministerio del Ambiente, Antonio Brack, para exponer sus propuestas ante el tema de la presencia de organismos vivos modificados (OVM), llamados transgénicos, en nuestro país. 

Ambos representantes del gabinete ministerial fueron convocados para tratar acerca del Decreto Supremo 003-2011-AG, que abre las puertas del país a los transgénicos. Cosa extraña por parte del Poder Ejecutivo: los ministros expresaron posiciones claramente discrepantes.

Brack señaló que el Perú tiene dos caminos: uno por el que ya transita, que es darle un marco legal al ingreso de los transgénicos; y otro el de la moratoria, que de acuerdo a la propuesta de su despacho debe ser por 15 años. Esta última ya fue aprobada por la Comisión Agraria del Congreso.

Veamos la propuesta favorable a los transgénicos. Rafael Quevedo advirtió la necesidad de recurrir a la biotecnología moderna para elevar la productividad de los cultivos locales, como en el caso del maíz, y así avanzar en materia de seguridad alimentaria.

Tras señalar que actualmente ya se importan productos transgénicos, dijo que entre ellos se encuentran: el 70% de la demanda de maíz amarillo duro, alimento para aves y porcinos, y para la industria; el 98% de la soya importada; el 95% de los aceites vegetales comestibles; y, en menores proporciones, productos proteicos, lácteos y edulcorantes.

La mayor parte de la proteína producida por nuestra industria ganadera intensiva (pollos, huevos, cerdos y leche de vacuno) depende principalmente de los granos importados transgénicos, añadió Quevedo.

De acuerdo con el Minag, los alimentos de origen transgénico, producidos dentro de un marco adecuado de bioseguridad, no ponen en riesgo la salud de las personas y no son alérgicos ni tóxicos. Asimismo, sostuvo que los transgénicos no afectan la biodiversidad ya que otros países tan mega diversos como el Perú no han reportado daños siendo productores de transgénicos.

A su turno, el ministro Brack sostuvo que el Perú no está en condiciones técnicas para hacer seguimiento a los eventos transgénicos. "¿Dónde está el mapa con las variedades de maíz, papa, algodones nativos, que no podrán intervenirse con los otros cultivos?", preguntó el ministro del Ambiente. 

Para Brack, el Perú debería continuar exportando productos libres de transgénicos, pues estos pueden socavar los logros en las exportaciones de los productos orgánicos. "El Perú no es Argentina ni Brasil", sostuvo al comentar respecto a las extensas áreas destinadas al cultivo de commodities transgénicos, como el maíz y la soya. En ese sentido, consideró que el Perú es único por su condición de país mega diverso.

El titular del Ministerio del Ambiente afirmó que los transgénicos tienen efectos negativos. A manera de ejemplo mencionó el caso de Argentina, país reconocido por su carne, pero que ha comenzado a importarla de Brasil porque un 30% de sus pampas ganaderas son empleadas para cultivar transgénicos. 

Días después del debate interministerial, Rafael Quevedo renunció al Minag por otros motivos. Su sustituto, Jorge Villasante, dio un viraje y considera que una moratoria de cinco años podría ser el tiempo adecuado para tener lista una "regulación clara".

Villasante aseguró que el Ejecutivo respetará la decisión del Congreso, que debatirá si se define una moratoria, habiendo propuestas de 2, 3, 5 y hasta 15 años para el ingreso reglamentado de semillas transgénicas.

Al respecto, Octavio Chirinos, Director de la Maestría en Administración de Agronegocios de ESAN, comentó a Conexión ESAN que todo el debate en torno a los transgénicos tiene hasta el momento un gran ausente: el agricultor. Añadió que incluso la comisión multisectorial que verá el tema no contará con la participación de representantes de los trabajadores del campo, lo cual consideró un error.

"También se está dejando a un lado la rentabilidad de los agricultores como una variable que tendrá un impacto importante. Creo que es válido preguntarse si con semillas transgénicas los agricultores podrán obtener mayores ingresos gracias a mejores rendimientos por hectárea", manifestó.

¿Cuál cree usted que debería ser la posición del gobierno en torno a los transgénicos? ¿Permitirlos inmediatamente sin restricciones? ¿Aplicarles restricciones? ¿No permitirlos de ninguna manera? ¿Aplicarles una moratoria, por cuántos años? ¿O alguna otra opción?



Esta entrada contiene un comentario de:
Octavio Chirinos
Profesor del área de Finanzas, Contabilidad y Economía Ph.D (c) in Economics, Massachussets Institute of Technology, USA. Economista, Pontificia Universidad Católica del Perú.
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