Reducir la tasa de interés moratorio: ¿una solución real?

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A lo largo del 2014, el Gobierno implementó una serie de cambios con el fin de propiciar y de asegurar las inversiones y así inducir al crecimiento de nuestra economía. Si bien estas medidas son loables en cuanto a su finalidad, subsiste la impresión de que algunas de éstas -como la reducción de la tasa de interés moratorio- se quedan solamente en un nivel superficial.

reducir_interes_monetario.jpgEl Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) parece tener en claro que la mayoría de la deuda tributaria existente a la fecha es incobrable. Ello puede deducirse de las continuas condonaciones que ha venido haciendo en las últimas décadas, las cuales alcanzaron mayor notoriedad hace unos meses cuando esta cartera condonó deudas tributarias por casi US$ 20,000 millones. Cabe señalar que este monto provenía de deudas inicialmente bastante menores que alcanzaron tal cantidad debido a un efecto "bola de nieve" producido por los intereses con el paso de los años.

En ese contexto, reducir el interés moratorio es -no hay duda de ello- una buena medida. Sin embargo, este tipo de disposiciones terminan quedándose en lo epidérmico cuando lo que en realidad debe hacerse es atacar el problema de fondo: reconocer que existe una gran cantidad de deuda tributaria totalmente incobrable que se compone de tributos discutibles, multas exorbitantes y de intereses moratorios.

Más aún, creo que el Estado debería preguntarse por qué existe tal cantidad de deuda. Una posible respuesta a ello es que ésta se produce gracias al sistema tributario innecesariamente complejo, abarrotado de formalidades y que no es entendido del todo por los contribuyentes, lo cual se traduce en un alto grado de incumplimiento y, por lo tanto, en multas exorbitantes.

En ese sentido, considero que una de las posibles soluciones al problema de la deuda pasan por simplificar la actual estructura recaudadora, haciéndola más sencilla, amigable e inteligible para todos los contribuyentes pero también para aquellos que todavía no lo son y que siguen representando una porción enorme del país: el sector informal.

sumillas_reducir_interes_monetario.jpgCreo que la mayoría coincidirá en que es muy difícil -sino imposible- que a este segmento se le imponga el actual sistema tributario que peca de excesivamente formal y castigador. Está bastante claro que si a una persona que no contribuye se le plantea una estructura como la que tenemos, en la que se imponen multas y se suspenden o cierran negocios a pesar de que se ha cumplido con las obligaciones, lo que se está haciendo es reforzarle la idea de la informalidad.

Por ello, creo firmemente en que es hora de dejar de lado la sintomatología.  Dicho de otro modo, es el momento de que el Estado deje de preocuparse de cómo bajar la fiebre y se dedique a averiguar por qué ésta se produce. Solo así podrá dar una solución verdadera.

¿Qué otras soluciones podría idear el gobierno para reducir la gran cantidad de deuda que tienen los contribuyentes en la actualidad?



Esta entrada contiene un artículo de:
Jorge Bravo Cucci
Doctorado en Derecho Empresarial, Universidad de Sevilla. Abogado, Universidad de Lima. Especialista en tributación internacional, planeamientos tributarios y en tributación sectorial. Actualmente, Socio del Estudio Rosselló Abogados.
Profesor de la Maestría en Finanzas y Derecho Corporativo de ESAN.
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