Salud mental, productividad laboral y rentabilidad

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Un colaborador que goza de buena salud mental es más productivo para su organización. Perú ha dado un paso importante con la Ley de Salud Mental y su propuesta de reglamento, pero aún queda mucho camino por recorrer.

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Uno de cada cinco peruanos padece trastornos como depresión o ansiedad, pero la salud mental aún sigue minimizada y estigmatizada en la sociedad y en el ámbito laboral. Las empresas deben asumir un rol más activo para identificarlos y controlarlos a tiempo, porque impactan en la productividad de sus colaboradores y en sus familias. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que la depresión será la segunda causa de discapacidad el 2030. Cada dólar adicional invertido en el tratamiento de los trastornos mentales frecuentes genera cuatro dólares en mejora de la salud y la productividad. 

Situación general

La violencia mundial crece a la par que la población y la globalización. Los países latinoamericanos registraron recientes hechos de violencia entre estamentos del Estado y la población, en contextos de desigualdad socioeconómica, falta de acceso a servicios públicos y otros factores desencadenantes.



La Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que la depresión será la segunda causa de discapacidad en el 2030.

En el Perú, la mayoría de problemas de salud mental se asocia con desventajas sociales, como bajos ingresos, falta de servicios de salud y educación, desempleo, subempleo y precarias condiciones ocupacionales. Cada persona enfrenta diferentes condiciones de estrés a lo largo de su vida: el embarazo, la infancia temprana, la adolescencia, el trabajo, la formación familiar y el envejecimiento. 

En un contexto de inequidad social y económica, esta exposición puede tornarse acumulativa y afectar el cuidado de la salud mental. Como siempre, el impacto es mayor en personas en condiciones de vulnerabilidad social, geográfica, por edad, género, etnicidad, migrantes, con discapacidad, miembros de la comunidad LGTBI y gente afectada por la violencia política. 

La capacidad de respuesta de la sociedad ante esta situación es limitada por la poca disponibilidad de servicios de salud mental, el estigma estructural, el enfoque biomédico, el modelo reclusorio, los recursos humanos poco preparados y la falta de un enfoque multidimensional. A todo ello, debemos sumar la restricción presupuestal. 

En el entorno laboral

La OMS considera riesgos para la salud mental en el trabajo:

  • Políticas inadecuadas de seguridad y protección de la salud.
  • Prácticas ineficientes de gestión y comunicación.
  • Escaso poder de decisión del trabajador.
  • Ausencia de control del trabajador sobre su área de trabajo.
  • Bajo nivel de apoyo a los empleados.
  • Horarios de trabajo rígidos.
  • Falta de claridad en áreas u objetivos organizativos. 

La materialización de riesgos impide la armonía entre el tipo de trabajo, el entorno organizativo y directivo, las aptitudes y competencias del personal y las facilidades para realizar su labor. Los riesgos se potencian si el equipo no está cohesionado o no dispone de apoyo social. Por otro lado, el mobbing (acoso laboral) es causa frecuente de estrés laboral e, incluso, de problemas físicos y psicológicos. 

Los efectos en la salud se materializan en pérdidas de productividad y alta rotación de personal en las empresas. Además, afectan las relaciones familiares y sociales. El modelo desequilibrio-esfuerzo-recompensa (DER), enfocado en el campo laboral, permite identificar fallos de reciprocidad en los compromisos sociales, determinar la afectación del bienestar y la susceptibilidad a la enfermedad. 

El futuro

La OMS recomienda que las intervenciones en el ámbito laboral se enfoquen en:

  • Reducir factores de riesgo relacionados con el trabajo.
  • Desarrollar aspectos positivos del trabajo y las cualidades del personal.
  • Solucionar los problemas de salud mental, con independencia de su causa.

En junio de este año, la Organización Internacional de Trabajo (OIT) adoptó un convenio y una recomendación para combatir la violencia y el acoso en el lugar de trabajo. Ahora, ambos casos constituyen abuso de los derechos humanos. 

En el Perú, la Ley 30947 (Ley de Salud Mental) consolida el modelo de atención comunitario y reconfirma que los seguros públicos y privados deben incorporar la atención de salud mental en sus planes de aseguramiento. En el campo laboral, su propuesta de reglamento, plantea cinco actividades para promover la salud mental:

  • Mayor conciencia de la potencial pérdida de productividad laboral.
  • Condiciones laborales y clima organizacional favorables a la salud mental.
  • Programas de control de estrés laboral.
  • Incorporación al trabajo de los afectados con problemas de salud mental.
  • Facilidades a trabajadores que son cuidadores de niños. 

Asimismo, lo propuesto para el control de las condiciones laborales podría extenderse más allá de los centros de salud y ser aplicado en las empresas por sus comités de seguridad y salud en el trabajo. Si bien estas medidas representarían un mayor costo, es probable que sea menor al generado por la pérdida de productividad laboral. 

Si se consideran los avances tecnológicos en todos los rubros, el entorno laboral para la salud mental se encuentra en proceso de modificación. Por ejemplo, hoy se redefine el sentido de urgencia y de oportunidad de las tareas. 

La Declaración del Centenario de la OIT para el Futuro del Trabajo (2019posee un enfoque centrado en el ser humano. Promueve los beneficios de la transformación del mundo laboral, sobre la base del fortalecimiento de las instituciones laborales, y vela por la promoción de un desarrollo duradero, inclusivo y sostenible, el fomento del empleo pleno y productivo y una protección adecuada de los trabajadores. 

¿Qué actividades propones para cuidar tu salud mental en el trabajo? Déjanos tu opinión.

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Referencias: 

Declaración del Centenario de la OIT para el Futuro del Trabajo (2019)

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