COVID-19 en Perú: 5 000 camas más

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Nuevamente, la capacidad de respuesta del Estado peruano se pone a prueba debido al avance de la Covid-19. El reto es ampliar la capacidad para hospitalizar a 5 000 peruanos más. Si bien, la esperanza es lo último que se pierde, para lograrlo es indispensable la óptima combinación de tiempo, alcance y costo. Pero, luego de ello, ¿qué sigue?

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En dos meses, desde el primer caso detectado de COVID-19, se dispuso de 10 000 camas para hospitalización general y se pasó de 100 a 1 000 camas para Cuidados Intensivos (UCI). El nuevo reto establecido por el Decreto de Urgencia (DU) No. 055-2020, exige incrementar un 50 % adicional: casi 5 000 camas, 232 de ellas para UCI, contando con un financiamiento público aproximado de 400 millones de soles, para la infraestructura, los equipos e insumos, aparte de conseguir a los indispensables profesionales y personal de apoyo de salud. 

Para ello, se viene adquiriendo, arrendando, ejecutando, instalando y poniendo en funcionamiento, a nivel nacional, infraestructura, equipamiento de salud, servicios médicos de apoyo y módulos de atención de naturaleza temporal. Se está aplicando lecciones aprendidas de los ejemplos internacionales, la experiencia peruana de la implementación de 250 mil m2 de infraestructura temporal para los Juegos Panamericanos (JJPP), y lo logrado por EsSalud habilitando más de 1 500 camas en las cuatro torres de la Villa Panamericana. 

Al cumplir seis semanas del DU, el avance real es esperanzador y muy diferente a los desfases que regularmente ocurren en la ejecución convencional de obras públicas. El 21 de junio, se realizó la entrega de 100 camas, en un área de 3 900 m2 habilitadas en el Hospital Nacional Hipólito Unanue, en Lima, con un costo de 2.27 millones de soles. Instalaciones similares próximas a entregarse son: en Collique, Lima (48 camas) y Cañete (100 camas). Asimismo, se avanza obra en otras partes de Lima: el Hospital Cayetano Heredia (40 camas UCI y 92 camas hospitalarias); en el Hospital de Puente Piedra y en el Regional en Huacho. Igualmente, el avance es importante en regiones como Arequipa (500 camas), Piura (500 camas), Loreto (300 camas), entre otras.



En paralelo, se está dotando a los hospitales de personal asistencial, administrativo, y de insumos, para que entren en funcionamiento sin mayor retraso. 

El futuro 

Cumplido el ciclo de máximo seis meses de operación para estas instalaciones temporales, se retornará al déficit estructural pre-pandemia. A pesar de ello, se debe evitar repetir experiencias anteriores de prolongar indefinidamente su uso, como ocurrió con los hospitales temporales implementados después del terremoto de 1970, en Otuzco y Santiago de Chuco en La Libertad, o Yungay y Recuay en Ancash, que funcionaron por 25 años, e incluso en Ancash, aún siguen funcionando. 

El PRONIS-MINSA comunicó que está trabajando para implementar prototipos de "establecimientos de salud sistémicos en BIM (Building Information Modelling)". Incluso, los está diseñando para adaptarlos a las diferentes condiciones ambientales de las regiones del país, para una duración mayor a 10 años, y que servirían para "rápidamente" comenzar a cerrar la brecha de infraestructura de salud estimada en más de 27.5 mil millones de soles a 5 años. 

Para su implementación, se requeriría cambios técnicos normativos sobre edificaciones para salud. Esta idea, así como el uso del BIM promovido desde el Ministerio de Economía y Finanzas, desde el 2019, serán importantes en la gestión del diseño y la ejecución de las próximas y urgentes inversiones en infraestructura pública para salud. 

Plan Nacional de Infraestructura en Salud (PNIS) 

Lo anterior debe enmarcarse en el proceso de Reforma del Sector Salud que goza de consenso general, incluso con propuesta de ley del Congreso enviada al Poder Ejecutivo. Como parte de esta reforma, en el segundo semestre del 2020, y alineado con el Plan Nacional para la Competitividad, se debe tener elaborado el PNIS. 

Este plan debe estar basado en la integración coordinada de las entidades públicas y privadas de salud, y en el consenso de todos los actores según territorios (locales y regionales). Debe incluir, por supuesto, la participación activa de la propia ciudadanía (en familia y comunidad), de la academia y del subsector privado como fuentes de innovación, y el último también como potencial fuente de financiamiento. 

Este plan deberá respetarse como mínimo durante la década 2021 - 2030, es decir, por los dos próximos gobiernos nacionales, y por los tres regionales, con el objetivo de estar listos para enfrentar la próxima pandemia. Y en este 2020, el PNIS debe comenzar completando la ejecución de los proyectos paralizados con la pandemia. 

El plan deberá considerar el uso masivo de e-Salud/Telesalud/Salud Digital, el cual i) fortalecerá la Atención Primaria de Salud, incluyendo la triada de oro contra la covid-19: "lavado de manos, distanciamiento social, mascarilla que cubre nariz y boca", así como, ii) será el soporte real de la operación de las redes "integradas" de servicios de salud. La convivencia mixta (presencial/virtual) para la atención de la salud, hará que no todo sea necesariamente fierro y cemento. 

Ello transformará el vigente modelo de atención de salud, mayormente curativo, a uno más enfocado a la prevención, y al empoderamiento de la población en el autocuidado de su salud. Así, se reducirá la carga de enfermedad, y por ende, disminuiría la necesidad de camas hospitalarias; junto con ello, se reducirá el requerimiento de recursos económicos, que de por sí estarán limitados como consecuencia de la pandemia.

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